
Una oscura bóveda se abría sobre mi cabeza, trate de distinguir algo mientras caminaba lentamente. Mis ojos se adaptan a la oscuridad, pero tan solo delineo borrosas sombras, que caminan alrededor mío, en la misma dirección que yo, el temor me invade, si fuera ciego no me sentiría tan temeroso de tantear esta extraña oscuridad.
De pronto veo una débil luz, una luz que me susurra que las cosas pueden mejorar, un resplandor de un verde suave, me acerco hacía ella, evitando cualquier contacto con esas sombras que tanto me aterran. Tomo la pequeña luz entre mis manos cuidando que no se apague y sigo avanzando.
De pronto veo una débil luz, una luz que me susurra que las cosas pueden mejorar, un resplandor de un verde suave, me acerco hacía ella, evitando cualquier contacto con esas sombras que tanto me aterran. Tomo la pequeña luz entre mis manos cuidando que no se apague y sigo avanzando.
A medida que recorro, he encontrado otras luces, llamas de variadas formas y colores, unas pequeñas y temerosas, otras fuertes e intensas, pero, aunque todas han ayudado a avanzar con mayor seguridad y rapidez, sigo rodeado de fantasmas, permanezco en la boca del lobo.
El tiempo me parece inexistente, pero tampoco me importa pues he encontrado una luz que se ha posado en mi corazón, me da calor y me hace sentir feliz… mis dedos se entrelazan a una delicada mano que no me suelta, veo en sus ojos un mundo de felicidad… ya no caminaré solo.
Esa llama que se ha posado en mi corazón arde con fuerza, y lentamente comienza a propagarse por todo mi ser, mi cuerpo es abrazado por el mas dulce de los deseos y veo el mismo sentir en sus ojos… he conocido el amor en plenitud.
Los fantasmas han desaparecido, y las sombras a mi alrededor son otros como yo, ahora que los distingo puedo ver en sus rostros que algunos lloran, otros parecen molestos, casi nadie se ve feliz, ni siquiera aquellos que van acompañados. Me extraña todo eso, pero cuando ellos captan mi mirada la devuelven cargada de odio, una penumbra los rodea y se alejan. A lo lejos, puedo ver algunos que se internan en las sombras.
Fijo mi vista en el cielo, la oscuridad no ha desaparecido pero veo unas estrellas que brillan cada vez más. Miro a mi lado y sonrío al verla… cerca mío se mantienen aquellos que han recogido esas llamas que han encontrado en el camino.
A pesar de todo esto, algo me falta, hay un espacio en mí, la oscuridad no desaparece… trato de entender, pero no logró alcanzar….
Violentamente todo desaparece y vuelvo a hallarme como al principio, el miedo me paraliza, ¡¿Dónde están todos?! Todo lo que he construido, todo lo que tuve ha desaparecido, he vuelto al comienzo… no, no es el mismo lugar, echo a correr desesperado, de pronto una luz me ciega, cuando logro enfocar y ver a mi alrededor sonrío, al fin estoy completo…
Entro corriendo a la habitación, jadeante y sudoroso, llegue justo a tiempo. Ella me sonríe brevemente, respira con dificultad y la noto cansada. Me avisan que ya viene, siento que mi corazón se acelera… el silencio es roto por un llanto, siento mis mejillas húmedas y descubro que estoy llorando, pero no me importa, al sostenerlo en los brazos tengo la certeza que todo ha valido la pena, soy plenamente feliz, la vida me sonríe y yo sonrío.
- Felicidades- me dice el doctor- ya es papá.

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