sábado, 29 de marzo de 2008

Hermanos

Estaba en mi habitación, jugando con mi mejor amigo, Joe, a los vaqueros espaciales. Cuando mi mamá entra y me dice que debemos salir de inmediato.
- ¡Pero estoy jugando con Joe! ¿Cinco minutos bueno? Hasta que destruyamos la nave.- le pedí.
Ella me miró en silencio, siempre ponía esa cara cuando mencionaba a mi amigo, no lo quiere. Una vez la oí decir que yo me lo imaginaba… ¡imaginármelo! ¡El había sido mi mejor amigo por dos años, la mitad de mi vida!
De todas formas me dio cinco minutos, y tras despedirme de mi amigo me subí al auto. Entramos a un lugar grande, con unos asientos al medio, tras hablar con una señora, se sentó con mi papá. Yo esperé aburrido y luego comencé a pasearme, pero mi papá me ordenó que dejara de correr, así que me tiré al piso. En eso, una voz dijo el nombre de mi mami.
Nos dirigimos a una sala y un doctor comenzó a revisar a mi madre, le puso una cosa en su guatita y miró una tele con manchas oscuras.
- ¿Estas enferma?- pregunté asustado sin contenerme.
- No hijo- me tranquilizó mi mamá y miró a mi papá de una forma extraña. Él se arrodillo a mi lado.
- Vas a tener un hermanito- me contó tras una pausa.
¿Un hermanito? ¿Y que tenía que ver con el doctor? ¿Cuándo iba a llegar? ¿Dónde iba a dormir?
- ¿Dónde esta?- pregunté al fin
- Aquí- contestó mi mamá apuntando su guatita. ¿Ahí? Me pareció un poco extraño, pero no dije nada más.
Después de esa vez, fuimos varias veces al doctor, también le compraron cosas a mi hermano para cuando llegara. La pieza donde trabajaba mi papá, a la cual yo no podía entrar, la arreglaron y estaba llena de cosas… cosas para el bebe, me dijeron. Compraban juguetes, pero en vez de dármelos, los dejaban en mi cuna… yo dormía en una cama, como un niño grande que soy, así que mi cuna era para mi hermano.
La guatita de mi mamá empezó a crecer, para tenerla de ese tamaño debía haberse tragado una sandia. Pero un día ella me dijo que me apoyara, y algo se movió, fue como una patada.
- Ese es tu hermanito dando pataditas- ¿de verdad mi hermano estaba adentro? ¡wow!
A mi mamá la cuidaban cada vez más, quedaba poco tiempo para que naciera el bebe, pero… estoy preocupado, un niño grande que tiene seis años me dijo que cuando nació su hermano ya nadie le tomaba atención, que lo dejaron de lado.
- Cuando ese nazca, tus padres dejaran de quererte- me dijo seriamente. ¿Mis papás me iban a olvidar?
Estaba haciéndose de noche, cuando mi mamá gritó de dolor, corrí a verla pero mi tío me tomó en brazos y me sacó de ahí. ¿Qué estaba pasando? Asustado, comencé a tirar patadas para que me soltara.
- ¡Tranquilo pequeño! Tu mamá esta bien… tu hermanito va a nacer, debemos ir donde el doctor ahora- dijo tras bajarme. Corrí a mi habitación para buscar a Joe.
- ¡Va a nacer! Acompáñame.- le grité, pero él se quedo donde estaba. No alcance a decir nada más porque mi tío me tomó en brazos y salimos.
Mi padre ya se había ido con mi mamá y cuando llegamos al hospital subimos por el ascensor hasta una habitación que tenía varios sillones y una mesa en medio con revistas, mi tío se sentó y yo hice lo mismo. ¿Dónde estaba mamá y papá? Si iba a nacer mi hermano ¿Por qué venir donde el doctor? Me apoyé en las piernas de mi tío y me dormí.
Cuando desperté estaba en un sillón tapado con el polerón de mi papá, mi tío se había ido, me senté y mi padre estaba a mi lado.
- Tu hermano ya nació- me dijo- ¿Quieres verlo?
Asentí y entramos en una sala donde estaba mi mamá recostada, afuera era de día, me acerqué y la abracé. Mi papá me tomó en brazos y me guió hacía una cunita al lado de la cama de mamá, ahí envuelto entre muchas sabanas y ropa estaba mi hermano.
- Es feo…- dije sin querer, era diminuto, pelado, arrugado y estaba rojo. Ellos se rieron y me dijeron que yo era igual, eso no era verdad ¿o si?
Extendí mi mano y lo toqué, era suavecito. Mientras lo miraba me pregunté como me iban a cambiar por esa cosa… aún tenía un poco de miedo, así que quise saber la verdad.
- Mamá… ¿Tú lo quieres?- ella asintió, ¡rayos!- y… cuando el crezca….
- Lo seguiré queriendo, pero entonces ustedes jugarán juntos- me contó.
- ¿Y dejarás de quererme?- ella negó horrorizada.
- Los dos son nuestros hijos, a los dos lo queremos- dijo mi papá como si fuese la cosa más obvia del mundo.
- Los amamos a los dos por igual- agregó mi mamá.
- Pero a mi me amas de hace cuatro años ya él de hace poquito- No se si era divertido pero ello se rieron y me abrazaron, ¿era verdad cierto?
Parado sobre la cama de mamá miré a mi hermanito, quizás fuera divertido, podríamos jugar juntos, además yo era el hermano mayor, debía enseñarle el mundo y cuidarlo ¿no?

Y ahora que han pasado veinte años, aún sigo con él, aconsejándolo, enseñándolo, tratando de que no cometa mis errores y su vida sea mejor, aunque muchas veces ha sido él quien ha iluminado el camino. Cuando el nació, no pensé que lo querría, pero cada año que ha pasado lo amo más. En este sendero que es la vida, no lo he guiado, tampoco lo he seguido, hemos estado al lado, hombro con hombro, apoyándonos y afrontando la vida juntos, porque en compañía todo es más fácil

|| Frank y Cris || Capítulo 14

Cristina despierta después de haber dormido sólo dos horas, se toma un café bien cargado para luego ir a bañarse y terminar de abrir los ojos, hoy le esperaba una dura jornada antes de llegar a Toledo y de iniciar la investigación para encontrar el libro o lo que tuvieran que encontrar en esa ciudad.
“Esto cada vez se complica más” piensa mientras se viste frente al espejo, comprado recientemente, el cual mira esperando que su reflejo cambie “Ahora que la necesito no aparece, realmente es una fastidiosa”
“De fastidiosa no tengo nada”le reclama desde el espejo “Y no creo que lo pienses te ayude a convencerme de que les suelte información sobre Az”
- Lamento decirte que ya me has confirmado una parte de nuestra hipótesis – le hace ver a Helena
“Eso no es difícil de comprender, te lo he gritado desde el principio mercenaria de cuarta”
- Deja de insultarme que yo no le he hecho - reclama
“Por supuesto que no lo has hecho, me necesitas”
- No lo niego - le responde - Y es obvio que nosotras jamás nos llevaremos bien como Nerissa lo planteó -
“Exacto, esa niña es astuta, cuídate, cuídanos de ella” le advierte “pero es una completa tonta al creer que podemos llevarnos en paz”
- Por ende quizás nos convenga, a ambas hacer un trato - le plantea la idea a la que estaba dándole vueltas desde la noche anterior en que la novia de Ed propuso que mejorara su relación con el espíritu.
“¿De qué estamos hablando?”
- Tu nos das información y/o ayudas con Azrael y yo te cedo mi cuerpo por un día - propone mirando a su reflejo
“Tentador pero no lo sé” le responde “¿Cuál es la trampa?”
- No la hay, es simple, información por mi cuerpo con carta blanca por un día -
“Lo tendré encuenta”
- Bien – responde viendo como el reflejo vuelve a la normalidad, para luego salir del baño, tomar su cartera, una cámara digital y dirigirse hacia la salida de su apartamento, era hora de ir a despertar a los chicos.
Toma un taxi y en una hora se encuentra golpeando la puerta de los “Black House”, espera unos minutos hasta que Edward le abre con un cansado buenos días.
- Buenos días para ti también Ed – a lo que el músico sonríe.
- Pasa los chicos aún duermen- le comenta.
- Me lo suponía – responde viendo como Frank aún sigue en el sillón y a Bryan sentado en una silla todo desparramado con la baba colgando, pero vestido.
- Frank despierta- le ordena pero obviamente el rubio no hace ningún signo de haberla escuchado, sólo se revuelve un poco y sigue en su séptimo sueño - Le dije que no tendría compasión – suspira yendo a la cocina por una jarra de agua – Te doy una última oportunidad: ¡Despierta! – nada y el agua cae rápidamente sobre el rubio durmiente.
Un rosario completo brota de la limpia boca de Frank, quien de un salto sale del sofá y mira a su asesina de descansos con resentimiento.
- Te lo dije – responde simplemente para luego dirigirse a Bryan y zamarrearlo suavemente – Bryan despierta – le habla con ternura despejándole el pelo de la cara.
- ¿Eh?- pregunta el pelirrojo medio desorientado.
- ¿Por qué a él lo despiertas dulcemente y a mí me matas de un ataque al corazón? ¡No es justo!
- Él es mi hermano pequeño – contesta simplemente – Bryan despiértate que tenemos que viajar y tú conduces – le recuerda.
Frank gesticula imitando a Cristina y luego acercándose a su amigo, lo empuja de la silla
- ¡Despierta animal! – y antes de que cualquiera de los dos pueda agredirlo corre al baño.
- ¡¡¡¡Cobarde!!!! – le grita Bryan parándose del suelo – idiota celoso.

Después de unos minutos todos se encuentran reunidos en la sala, Frank mirando aún con mala leche a Cristina y ella ignorándolo completamente, luego salen a la calle para iniciar el viaje.

- ¡Hey chicos! – les detiene Bryan – hay que pedirle el auto al vecino – recuerda alegremente y con una sonrisa maliciosa se dirige a la puerta de la casa del hombre, que siempre les “presta” su vía de transporte sin ningún problema, sacando un pequeño alambre que inserta dentro de la cerradura que al cabo de unos segundos cede permitiéndole entrar y sacar las llaves del auto.
- ¡Ya las tengo!- avisa saliendo de la casa y abriéndoles las puertas del vehículo a sus amigos.
- Bryan dime que si lo pediste – le pide Cristina
- emmm…no puedo- contesta el colorín encogiéndose de hombros.
- Algún día vas a terminar en la cárcel por esto y no te voy a sacar – le advierte subiéndose sin más remedio.
Frank mira al baterista y rompe a reír- Si, como no.
Como respuesta Bryan arranca veloz como siempre doblando por un “atajo” que según él, los llevaría antes a la carretera sin el atochamiento típico de la semana. El auto carecía de cinturón de seguridad, así que no había más opción que agarrarse de donde pudiesen; Edward estaba igual de asustado que Cristina a pesar de vivir con el “piloto”. De pronto surge de entre unos arbustos una vaca que obliga al conductor a dar la vuelta violentamente y con una maestría increíble, sin embargo, eso no quita que ayan quedado todos arrimados sobre Frank que tenía la cara enterrada en el vidrio, gracias a Dios o sino hubiera salido volando muy lejos del auto.
- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Bryan!!!!!!!!!!!!!!!!! – grita Cristina histérica - ¡¡¡¡¿se puede saber que Diablos intentas hacer?!!!! ¡¡¡¿Matarnos, estrellarnos, hacernos polvo, puré o cualquier tipo de masa palpitante de carne?!!!
- Lo siento hermana, es culpa de la vaca no mía, pero mira ¡ya llegamos a la carretera!
- Eso es genial amigo, solo una cosa… ¡Edward, quitate de encima mío! – ruega Frank todavía contra el vidrio.
- ¡Fue la vaca! – se disculpa bajándose el bajista.
- Ni aunque fuera un rinoceronte, trata de manejar un poco más despacio por favor – le pide o más bien e ordena Cristina bajándose también de lo que había sido un enrredo de manos, piernas y brazos que estaba contra el cristal.
- De acuerdo, de aquí en adelante es todo recto, así que acomódense señores, que este será un largo pero placentero viaje- anuncia alegremente Bryan poniendo el aire acondicionado, pues el calor iba en aumento; e introduciendo un Cd subió el volumen al máximo y los parlantes comenzaron a retumbar cuando el Heavy Metal inunda el auto.
- Bryan…- comienza a decir la abogada empezándole a inflarsele una vena en el cuello – ¿Podrías bajarle un poco a la música?
- ¿qué dices? ¡No te escucho! – responde el bajista sin ponerle real atención.
- Qué le bajes el volumen- pide nuevamente empezando a perder la poca paciencia que tenía en esos instantes.
- ¡¡Qué no te oigo!!- vuelve a contestar.
- ¡¡¡Qué le bajes maldición!!! – le grita justo al lado de su oído.
- ¡No grites! Ya te escuché –
- A ver, princesita, el auto es técnicamente nuestro así que nosotros decidimos el volumen de la música, pero soy una buena persona y te propongo algo, la música como está, a cambio de la velocidad mas o menos prudente que lleva Bryan en este momento.
- Extorcionista – se queja Cristina.
- Deberías estar acostumbrada nena- contesta el rubio sonriendo y acomodándose en el asiento.
- sólo cállate quieres- le ordena y también se acomoda en su asiento – quería dormir un poco nada más, pero olvídalo no sé como pueden si quiera soportarla-
A pesar del comentario de Cristina en poco tiempo la somnolencia llega a los chicos, la temperatura adentro era perfecta y tras un par de minutos Edward, Cristina y Frank se encontraban profundamente dormidos en los asientos traseros.
- Malos amigos – murmura Bryan mirándolos por el espejo retrovisor- ellos duermen y yo conduzco, ni siquiera por compasión alguno se quedó despierto.
Pero las escasas horas de descanso terminaron por vencer al conductor, el largo y monótono camino acabaron por dormirlo al igual que sus amigos. Y por un tiempo más o menos largo el auto se condujo solo por la carretera, hasta que unas sirenas sobresaltaron a los chicos y principalmente al pelirrojo que simulando haber estado siempre conciente se hizo a un lado del camino.
- Disculpe señor ¿Me permite su licencia? – le ordena el oficial de la patrulla que lo detuvo.
- Claro, oficial – dice relajado pasándole la licencia que su interlocutor examina- ¿esta todo bien no?
El tipo no contesta y le pide los papeles del coche.
- ¿Los papeles del coche? – pregunta haciéndose el que no oyó, pero el oficial lo mira atentamente.
El baterista abre la guantera del auto y comienza a revisar pero no hay nada, luego toma su mochila y la da vuelta tampoco nada, comenzando a desesperarse toma la cartera de Cristina y revisa más que nada para ganar tiempo. Con todo ese escándalo sus amigos se despertaron y miraron la escena confundidos.
- Cristina ¿has visto los papeles del auto?- pregunta claramente asustado su hermano.
- ¿Los papeles? ¡Por supuesto los papeles! Espere un segundo oficial que me están llamando por el celular – habiendo marcado sigilosamente los números para llamar a Bill y Alex - ¿Aló? ¡Hola Bill! Es el dueño del auto, si, si tu auto está en perfectas condiciones vamos en el kilometro 250 de la carretera hacia Toledo… Si incluso estamos con ese Paco ¿quieres que lo LLAME que él sigue en su 1245 sueño? No, bueno… adiós-
- Comprendido Cris- contesta El detective al otro lado de la línea buscando el sector donde se encontraba la patrulla para introducirse en su señal de radio y mandar un falso llamado.
“Alo a todas las unidades dirigirse a el Banco Centra tenemos un código Rojo”
- Esperen aquí ya vuelvo- ordena el oficial corriendo a su auto y partiendo hacía el sitio indicado.
Bryan no espera más y acelera a toda potencia, es aquí cuando recien despierta el vocalista
- ¿Amigo que pasa? ¿Qué les pasa, parecen asustados?
- Pues que me do.. digo! Que casi nos meten presos, no encontré los papeles del auto y Cristina tuvo que intervenir para que
- ¿Los papeles del auto? – interrumpe Frank- pero si los tengo yo, toma- y se los pasa, totalmente relajado.
- Frank…- trata de controlarse Cristina – la próxima vez déjalos a la mano, de ser posible en la guantera ¿Si? – le pide con dificultad.
- ¿Pero qué hice? – pregunta al verla enfadada- ¡mujeres!- y luego murmurando por lo bajo agrega- ahora es mi culpa que a Bryan se le queden los papeles y se quede dormido mientras conduce.
El viaje continúa tranquilamente hacia su destino sin más altercados ni conductores raptados por Morfeo, llegando en una tranquila tarde de verano a la ciudad de Toledo.
- Bien, ya llegamos sanos y salvos- declara Bryan estacionándose en un aparcamiento - ¿Dónde debemos ir ahora? – pregunta mirando a Frank.
- Mira, según yo, es en la catedral, pero no estoy seguro, así que ustedes dos- dice mirando a sus dos amigos- irán a revisar otra iglesia o algún otro edificio que les parezca similar a la iglesia, no sé. Cristina y yo iremos a la catedral a buscar… algo que nos indique donde debemos ir después supongo.- dice no muy convencido- nos vemos aquí al anochecer, en marcha niños ¡Buena suerte!
Las parejas se separan, Ed y Bryan se dirigen al este, mientras que Cristina y Frank siguen derecho hasta encontrarse frente a la Catedral de Toledo.
Al entrar pueden contemplar una serie de imágenes bíblicas, largas bancas dispuestas en dos columnas, candelabros colgando entre arcos y el gran altar dividido en tres que a primera vista los dejaron sorprendidos por la majestuosidad de la construcción, pero que luego tuvieron que empezar a analizar en busca de alguna pista que les indicara a que lugar deberían de viajar en un futuro bastante cercano.
- Frank- le habla la abogada - ¿Qué se supone que estamos buscando?-
- No lo sé- pero ya que esto es un mapa debe ser una pista, una señal divina que se yo, algo que nos lleve a otro lugar.
Cristina mira a Frank adustamente, “algo” eso era un poco amplio, caminaron por la catedral mirando con curiosas cada rincón de la construcción gótica. Las horas comenzaron a pasar rápidamente y seguían recorriendo la catedral, Cristina cada vez más a fondo y Frank cada vez más distraído. Cuando por décima vez pasaron frente al altar, el chico se queda mirando algo atentamente y al parecer concentrado.
- ¿Qué estas viendo? - le pregunta la abogada tratando de vislumbrar lo que atrajo la atención del músico.
Frankie camina lentamente frente al altar, ahora ya no mira un punto fijo sino que todo el altar con una expresión ausente, como si viera algo más allá del altar y de la mismísima Catedral, sin atender en lo absoluto a su acompañante.
- ¡Frank despierta! – exclama Cristina poniéndose en frente para notar que sus ojos parecen nublados - ¿Frank?-
El joven sigue sin contestar pero algo parecido a una sonrisa se dibuja en sus labios, parece anormalmente sereno.
- Me estás asustando – le pide empezando a preocuparse ¿Qué haría si Azrael hacía acto de presencia allí mismo?- ¡ FRANK!-
- Cris… ¿oyes eso? Es hermoso – dice como si recién se diera cuenta que la abogada estaba enfrente de él, pero sigue sin mirarla.
- ¿Qué cosa? Yo no escucho nada, ya basta, deja de hacer lo que sea que estas haciendo – le pide algo alarmada ¿Ahora estaba escuchando voces?
- Es tan cantando… ellos… - el rubio cierra los ojos totalmente extasiado.- Si pudiera ir con ellos…- abre los ojos haciendo que Cristina se sobresalte- claro ¡iré con ellos!
Cristina ve como el cantante se dirige a altar e intenta detenerlo, pareciera como si estuviera en trance y contemplar sus ojos no la tranquilizaba en lo absoluto: estaban comenzando a tornarse violetas - Frank despierta por favor – le ruega – Frank vas chocar contra el altar es sólido, no se traspasa ni nadie está cantando – advierte siendo arrastrada por el vocalista – ¡No podemos traspasar la reja!-
Como si hubiera escuchado los ruegos de Cristina se para en seco a un centímetro de la reja y su expresión se torna seria. Mirando de manera extraña ese algo que llevaba un buen rato oyendo y escuchando.
- Frank dime que ahora si eres tú – le pide Cristina
El chico no se inmuta pero abruptamente su mirada se vuelve asustada y como si algo fuera a golpearlo retrocede chocando contra una banca y cayendo sentado en el piso. Inmediatamente los ojos del músico vuelven a la normalidad.
- ¿Qué ha sido eso? – le pregunta la abogada sin acercársele.
Frank se para lentamente y se acerca a ella mirándola fijamente.
- ¡bu!- grita asustándola y rompe a reír. – ¡Dios! ¡Como saltaste!
- ¡¡Pero que demonios te sucede!! – le reta haciendo que las pocas personas de adentro de iglesia la miren molestamente – ¿Estás loco? Para que pregunto ¿Quieres matarme de un paro cardiaco o qué?-
- Claro que no... y quizás si me este volviendo loco- dice serio mirando a su alrededor- sigamos mejor, quiero irme de aquí- y huyendo de cualquier otra pregunta se aleja de ella como si de pronto le hubieran dado unas ganas increíbles de explorar la iglesia.
- Espérame – le ordena, pero el músico no la toma en cuenta y sigue alejándose hasta quedarse frente a la salida: una gitana se encontraba bailando y cantando en adoración a la virgen junto a un jorobado cerca de una estatua de María.

“María madre de Dios cuyas lágrimas forman el río que rodea el corazón oscuro del seno mortal, protege nuestras almas en pena que rondan el mundo de tu hijo Jesús,
Señor de todo lo creado y alma del alma del mismísimo Creador”
“María madre de Dios cuyas lágrimas forman el río que rodea el corazón oscuro del seno mortal, te ofrecemos una nueva morada en el centro de la ciudad luz donde puedas yacer permitiéndonos adorar tu pureza y bondad”
- ¿Esa no es Esmeralda y Cuasimodo? – pregunta Frank mirando a la gitana y al jorobado- sí, debe ser ella, es igual.
- Eso no nos interesa Frankie – le reta un poco molesta – lo que si nos debe interesar es por qué repite la misma frase que está grabada debajo de la estatua de la virgen entre dos alas-
El vocalista lee por primera vez el mensaje- ¿ciudad luz? ¿eso no es Paris?
- Exacto y parece que nuestro próximo destino es Notre-Dame – le informa la abogada.
- Sí, Esmeralda y Cuasimodo lo confirman- Cristina lo queda mirando- ¿Que? Cuasimodo era el campanero y Esmeralda casi muere… ya me callo.
- Mejor así, yo lo había deducido porque la frase describe un lugar rodeado por un río para la Virgen y eso caía directamente en el Sena, que casualmente rodea esa iglesia – le explica.
- Ah, claro, es lógico- concuerda Frank descaradamente- ya va a anochecer volvamos y le damos la buena nueva a los chicos.
Salen de la iglesia a una de las angostas calles de la ciudad, vacía y silenciosa como siempre, no habían caminado ni un minuto cuando una sombra se lanza contra Cristina demasiado rápido para que ellos pudieran reaccionar.
- ¡Cristina!- exclama volteando a verla, para encontrarse con una escena nada de agradable que lo impulsa a acercarse.
- No te muevas y la niña sigue viva- dice el sujeto que mantiene inmovilizada a Cristina, poniendo una daga en su cuello.
- Zadaquiel ¿Qué quieres?- dice Frank claramente enojado, pero aún así hace caso de la advertencia del ángel.
- Sabes a que he venido… dámelo y ella sigue con vida.
- ¿Por qué habría de creerte?- contesta Frank, pensando si la secta sabría que activó el mapa
- No tienes mas opciones… ¡dame el collar! No quiero dañarla, en serio, no soy como Jofiel, pero si te resistes…
- No sé te ocurra hacerte el héroe idiota – le advierte Cristina – NO se lo des –
- ¡¡ Tú cállate mujer!! – le ordena el ángel
- Oblígame angelito sin alas – le reta la abogada.
Como respuesta, Zadaquiel entierra suavemente la daga en su cuello, haciendo que un pequeño hilillo de sangre caiga.
- ¡Cris...! – exclama el portador tratando de acercarse pero solo consigue que este entierre un poco más la daga.- ¡Basta, maldito cabrón!
Frank desata el collar y lo apreta en su mano, tratando de pensar, debe haber una manera, tiene que haberla, en las películas los buenos siempre tienen una salida, o mejor dicho tienen suerte. Esta vez, al parecer, para Frank Leigh no habría suerte.
- Esta bien Zadaquiel…
- ¡No hagas tonterías! – Grita Cristina haciendo una mueca de dolor al sentir nuevamente el filo del arma blanca- repito ¡NO LO HAGAS!-
- Maldición ¡No dejaré que te maten princesita, ni aunque tuviera que entregarle la llave del infierno!
- ¡IDIOTA NO ME LLAMES PRINCESITA! – grita media desesperada para evitar que entregue el collar.
- Escuchen estoy harto de esta peleita de casados o me entregas el collar ahora o la decapito en frente tuyo – advierte el ángel enojado de tanta discusión estúpida enterrándole la daga en la pierna derecha sacándole un grito de dolor a la chica – ¿Y Bien?
- ¡Basta por favor! ¡Te lo daré, pero deja de hacerle daño! Por favor…- ruega angustiado- a la cuenta de tres yo tiraré el collar y tu me darás a la chica ¿si? … bien, uno, dos... tres.
Frank tira el collar al tiempo que el ángel, cumpliendo su palabra, le tira a Cristina. El rubio la ataja y acomodándola la toma en brazos y la mira preocupado.
- ¿Cómo te sientes?
Cristina no responde y le pega una cachetada – No debiste hacerlo – le reta pero no tiene más fuerza para seguir alegando – juntémonos con los chicos hay que recuperar el collar-
El chico asiente sin siquiera inmutarse por el golpe, pero se queda quieto un instante y luego camina hacía la plaza al lado de la iglesia. Sienta con delicadeza a la herida y se arrodilla frente a ella.
- Permiso- dice Frank rompiéndole el pantalón hasta la altura del muslo, dejando al descubierto la herida. El chico toca suavemente la pierna de ella.
- ¡¡Pero qué haces ahora pervertido!! – le grita entre nerviosa y asustada.
- Solo quiero ayudarte- responde mirándola un instante para luego bajar la vista.
Frank pone su mano sobre el corte y cierra lo ojos con el seño fruncido, tras unos segundos de silencio Cristina siente un cosquilleo que lentamente le quita el dolor y cuando mira su pierna la herida ya no está. El músico se apoya en su mano izquierda como si estuviera cansado, pero sonríe.
- ¿Cómo hiciste eso…? – pregunta la chica asombrada
- Querer es poder- responde simplemente y se pone de pie- ahora tira tu cabeza hacía atrás.
Cristina obedece dudosa apoyándose en la banca y dejando a la vista los cortes que le hizo Zadaquiel hace unos instantes. Él repite el mismo proceso y cuando acaba la mira tratando de no parecer cansado.
- Lamento que hayas… es mi culpa, lo siento- murmura Frank mirando el piso.
- No digas tonterías que ya has hecho bastantes por hoy, ninguno de los dos tiene la culpa sólo la secta así que ahora después de hacerte el héroe no te hagas la víctima – le hace ver Cristina
- Siempre con esos comentarios tan cariñosos princesita- dice tras soltar una carcajada “auque siempre logran subirme el ánimo”- Venga, vámonos, ya anocheció y los chicos deben estar preocupados y tendrán razones para estarlo más aún.
- Sin duda alguna – le da la razón – hay que volver a Barcelona de seguro deben entregársela a Sariel y dudo que toda la secta se halla movilizado para atraparnos – “Y también debemos averiguar si nos están espiando” piensa Cris.
Caminaron hasta llegar al sitio acordado, donde Bryan se paseaba como gato encerrado, al verlos corre hacía ellos y abraza a su hermana.
- ¿Estás bien Cris?
- Si, no te preocupes – le contesta respondiendo al abrazo – sólo tuvimos un altercado y perdimos el collar–
- ¿Perdiste el collar?- dice Bryan mirando a su amigo- ¡Eres idiota! ¡¿Cómo mierda se te ocurre perderlo?!
- Si, gracias, estoy bien amigo- ironiza Frank- ¡¿por que no te vas un poquito a la mierda?!
- ¡No empiecen a pelear como niños pequeños! – interrumpe Edward antes de que se alargue – Cris ¿Qué fue lo que pasó? –
- Nos emboscaron a las afueras de la Catedral, por cierto ya sabemos a donde debemos ir, y Zadaquiel me tomo y amenazó a Frank con matarme si no le entregaba el collar, así que hicieron un trueque, por eso perdimos la piedra- le contesta.
- Claro, porque como soy tan idiota preferí cambiar el collar por la vida de TÚ hermana- dice mordazmente el rubio.
- Al menos no te hicieron daño…- dice Bryan mirando a Cristina- ¿Qué le pasó a tu pantalón?
- O mejor ¿y esa sangre?- pregunta Edward.
- Lo habitual con los secuestros para obtener algo a cambio: daño a la víctima para estimular a quién posea el objeto y lo entregue - les explica
- ¿Cómo no tienes nada entonces aparte de sangre?- pregunta su hermano
- Eso fue obra de Frankie- aclara – así que pregúntale a él como lo hizo porque yo no tengo idea-
- Querer es poder- repite el rubio
- Ya, en serio amigo ¿Cómo lo hiciste?

“- Por favor… esta herida… es mi culpa maldita sea- se repetía Frank tras mirar a la chica entre sus brazos.
Frank…dice una voz dentro de él, sintiendo una extraña fuerza fluir por su cuerpo.
- ¿Azrael?- dijo un poco conmocionado, por primera vez sentía al ángel concientemente dentro suyo- ¿Puedes ayudar?
Obedezco al portador.
- ¿Cómo es posible si ya no tengo el collar?
Yo estoy dentro de ti, soy parte de ti, ese objeto solo me mantiene dormido.
- Siempre que no desee matar a alguien claro- dice sombríamente, pero el ángel guarda silencio.- ¿Puedes curarla?
Tú puedes. Pero la energía que le darás será tuya
- Lo haré…”

- Sólo pedí ayuda… y me escucharon- Sonríe.
-Claro…- dice Cristina con obvia incredulidad – mejor vámonos tenemos que interceptarlos antes de que salgan a la carretera-
Rápidamente subieron al auto y Bryan arranca.
- ¡¡Aquí vamos!! – exclama el pelirrojo apretando el acelerador a fondo dejando las llantas gravadas en el pavimento.
Salen de la ciudad sin rastro de que alguien lo haya echo antes que ellos, y buscan algún automóvil sospechoso, pero en un día de semana es poca la gente que sale de paseo a otra ciudad, por lo que la calle esta desierta. Bryan da vueltas lentamente hasta que se resignan a que de haber salido ya se fueron, así que vuelven a la carretera con un conductor acelerando a una velocidad alarmante bajo la justificación de “quizás los alcancemos, nos llevan mucha ventaja”.
Pero lentamente sus esperanzas de recuperar el collar se desvanecieron y están demasiado cansados para ponerse a rondar por otras ciudades, así que confiando en que el collar llegaría a manos de Sariel, siguieron la ruta a Barcelona.
A pesar del cansancio, nadie parece querer dormir, todos están pensativos y preocupados. Frank mira por la ventana sin poder retener el impulso que lo hace llevarse la mano al cuello sin hallar nada que tomar.
- Lo recuperaremos- dice Cristina – no te preocupes eso es algo que haremos sin importar las consecuencias, y esta vez espero que no cometas estupideces, yo acepté entrar en este juego y vamos a ganarlo-
El vocalista la mira en silencio y luego murmura- Gracias- “Más que nada me preocupa las consecuencias que puedan haber de mi actual estado hacía ti, no me perdonaré si te hago daño” piensa sin quitar la vista de ella sin sonreír.
- Será mejor que duermas – sugiere Cristina rompiendo el contacto visual – debes estar cansado después de haberme curado-
- No… no tengo sueño- “no puedo dormir”
Después de esa pequeña conversación el viaje sigue en completo silencio hasta llegar nuevamente a su ciudad y dirigirse hacia la casa de los chicos.
- Será mejor que te quedes esta noche con nosotros – sugiere Ed abriendo la puerta – es lo más recomendable después de lo que ha pasado hoy-
- Ni se te ocurra decir que no – salta Bryan – no permitiré que dañen a MI hermana-
- Ni que fuera una niña pequeña- se queja Cristina – recuerda que el menor eres tú –
- ¿Y qué? Yo soy hombre, tengo que protegerte- reclama el colorín
- No digas sandeces, ya no estamos en la edad media – le reta
- No importa ya has pasado demasiado tiempo sin mi, ahora me aguantas – contesta el baterista
- Bryan basta – dice algo enojada
- Si hermana – responde
- Bueno, si ya dejaron de pelear- interrumpe Ed – Te cedo mi cama Cris –
- Gracias Ed –
- Edward duerme en el sofá, yo vuelvo a mi antigua cama- dice Frank.
- Entonces, buenas noches chicos- Dice Bryan entrando a su habitación- vamos Cris –
- De acuerdo, hasta mañana – se despide pero antes de entrar al cuarto le dice al cantante – por cierto Frank, gracias por curarme-
- ¿eh?- dice un poco sorprendido y luego torpemente agrega- de… de nada prin… ¡digo!.. De nada Cris.
Ante esto la abogada sólo le regala una suave sonrisa y cierra la puerta.
- Te gusta ¿eh?- le dice Ed viendo el suave sonrojo en su amigo.
- No es nada…- contesta apoyándose en la ventana mirando el cielo- Ed… ¿sabes? Cuando ví a Cristina herida lo único que quería era poder ayudarla, a cualquier precio… y Azrael me habló, no dijo nada que nos sea de utilidad, pero sentí su presencia y su poder, él me dió el poder para ayudarla.- Edward lo escucha mirándolo en silencio a su lado- Hay algo que me asusta… la piedra lo mantenía dormido pero ahora que no la tengo… si el lo desea y si no lo controlo… me aterra saber que pasará, no puedo dormir hasta recuperar mi collar.
- ¿Y si tardamos una semana? – le pregunta, Frank abre la boca para contestar pero la cierra sin decir nada- no seas idiota, ¿Te parece malo Azrael?
- No es malo, solo cumple… mis deseos.
- ¿Tan horrorosos son tus deseos?- dice con una sonrisa divertida que se acentúa mas cuando su amigo inconscientemente dirige una rápida mirada a la puerta por donde entró Cristina- Es por ella nada más.
- Azrael quiere a Helena, si sale… no sé.
- “Y tu quieres a Cristina”- piensa Edward- hagamos algo amigo, duerme y si de pronto te paras en mitad de la noche te pego con la guitarra y te dejo inconsciente.
- Mejor ve el color de mis ojos antes de golpearme, abusador- dice Frank tirándose en la alfombra.
- No prometo nada, solo cumplo con ayudarte con tu “pequeño” problemita- se defiende recostándose en el sillón.
- Ed, gracias por escucharme.
- A alguien tenía que tocarle ¿no?- dice falsamente apresumbrado- Que descanses Frank.

|| Frank y Cris || Capítulo 11

La noche anterior se habían ido a descansar inmediatamente, tenían mucho que conversar pero todos estaban rendidos, así que postergaron la conversación para otro momento.
Son las once de la mañana y recién, el más madrugador de los "Black House" despierta.
- Hola Ed- saluda Bryan mas tarde entrando en la cocina, su amigo bañado y vestido se tomaba una taza de leche.
- Buenas... ¿Frank aun duerme?- pregunta
-Claro... déjalo un rato más, yo me voy a bañar.
La mañana sigue transcurriendo, Frank de pronto siente un golpe en su cabeza.
- ¡¡ah!!- grita adolorido al abrir los ojos y ver su guitarra usada por Bryan para agredirlo-
- ¡Oh! olvide que estabas herido- se disculpa, dándose cuenta donde lo golpeó.
El parche cae al suelo, y para sorpresa de ellos, no había rastro de la herida del día anterior, ni siquiera cicatriz.
- Bien... Azrael evitará cualquier marca en mi cuerpo- exclama alegremente ante el estupor de su amigo.
- algo bueno tiene que tener el angelito- dice Bryan divertido
Edward entra en la pieza- ¡hey! muevanse si quieren llegar a tiempo- mira al vocalista- ¿Qué? pero como... Azrael...
-El que tenga un ángel caído con él tiene sus beneficios al parecer - dice el colorín - ya Frank levántate o no alcanzamos a ver a Cristina y eso a tu angelito no le gustaría-
- ¡bah! el cuerpo es mío- dice saliendo de la cama y entrando en el baño- consigan un auto
- no podemos- dice Smith - Ed prometió una forma legal - dice haciendo un puchero
- Pídelo prestado- ríe- tu me entiendes Bryan- el moreno abre la boca para protestar- ella no sabrá...
- ¡¡¡si!!!!-celebra el baterista
- pero chicos, ¿no lo podemos hacer legalmente aunque sea una vez? - pregunta suspirando
- no- le responden al mismo tiempo.
Mientras Edward y Bryan preparan el transporte y esas cosas, Frank se baña y se viste.
“Así que perteneciste a mi padre, Azrael..." piensa, apoyado en el lavabo mirándose al espejo, tantas preguntas daban vueltas en su cabeza... si él apareciera, todo seria mas sencillo. Deseaba en ese instante fervientemente que Azrael se hiciera presente. “Por favor..." pide en su mente, pensando en los celos del ángel por cristina, celos que no entiende.
Cuando se iba a dar por vencido, para su sorpresa, ve que sus ojos comienzan a ponerse de un violeta muy intenso " No puede ser..."
- ¡Hey Frank! vamos tarde- grita Edward tocando la puerta.
- ¡Ya voy!- grita molesto, y cuando vuelve a mirarse en el espejo, sus ojos han vuelto a la normalidad- ¡maldición!- dice frustrado, saliendo del baño.
- Nos vamos- le informa Bryan saliendo del departamento.
- ¡Oye! quiero conducir yo- dice el rubio saliendo tras él, Edward cierra la puerta del departamento suspirando por las infantiles actitudes de sus amigos.
-¿Estas loco? lo elegí yo, conduzco yo- dice montándose en el auto al volante, como copiloto se sube el amurrado vocalista- ¡apúrate anciano!- le grita a Ed, este se sube sin apresurarse, y apenas cierra la puerta, apreta el acelerador a fondo.
"algún día van a matarme" piensa este.
Veinte minutos más tarde, Bryan frena hábilmente frente a la casa de Cristina.
Frank se suelta el cinturón un poco adolorido por la seca frenada de su amigo- Buena frenada, mi querido piloto de formula 1.
-Por supuesto- responde él sacándole la lengua - ¿Ed estas bien?-
- Si - responde el aludido - ya me acostumbre a esto –
- mira... me despeine- dice el rubio mirándose en el espejo lateral del auto.
- Frank, tu nunca te has peinado...- recalca Lyon pasando por su lado, hacia la casa de la abogada.
Momentos más tarde se encuentran frente a la puerta de Cristina, que abre antes de que ellos toquen:
- ¡¡¿se puede saber quien condujo?!!- es lo primero que pregunta- ¡¡¡hasta en este piso se escuchó!!!-
- Pues... el niño Punk- exclama alegremente Frank
-Bryan...-Cristina suspira - por lo menos no llegaron tan tarde, ya iba revisar los registros policíacos de esta mañana-
- Estas hablando con expertos- dice Leigh entrando- somos maestros chasquilla, con especialidades independientes... como el gran manejo del volante de mi amigo aquí presente
- ya lo creo - responde la abogada - cerrando la puerta cuando entran.- que sea lo tomaron prestado- pregunta, pero luego aclara - correctamente prestado-
- No se... Bryan se encargo de eso- el culpado mira a su "amigo" sintiéndose traicionado- yo me bañaba…
- Ok... lo pedí correctamente- dice Bryan.
- no sé porque pero no te creo - responde la abogada- pero en fin, ¿quieren comer? -
- ¡Si! me suenan las tripas- exclama Smith entrando en la cocina- conducir abre el apetito.
-bien vamos a la cocina - dice Cristina - espero que les guste-
- ¡Hey! ese es mi puesto- grita Frank quitándole la silla al baterista que cae al suelo- ¡ja!
- ¡no se peleen como niños!- les reta Cristina bufando cansada- hay bastantes sillas para sentarse-
El par de niños se sientan, la "tía" los había retado.- Dejen de comportarse como preescolares- los reta Edward sin poder evitar sonreír, ante la obediencia mostrada hacía Cristina.
-Bien, ahora coman tranquilamente ¿quieren?- les pide la abogada
-¿Que mier... es esto?- murmura Frank mirando su plato- ¿se come?
- Sí, Frank… se come- le responde rogando por paciencia - es comida italiana… los que parecen mini- tacos cerrados son canneloni: está hecho de la masa de pastas, se comen con esa salsa-
- Ah! que cocinadora tu- exclama Bryan emocionado con la curiosa comida
- los fideos con tocino, tomate y trocitos de tomate y ají es Bucatini a la Amatriciana, Frank a ti te hice uno especial sin tomate - le dice antes de que reclame.
- ¡Por eso te quiero tanto!- dice con sonrisa infantil
Cristina esboza una sonrisa suave - la zanahoria frita con especies es Zanahorias a la scapece y las tostadas fritas en mantequillas con mozsarela jamón crudo y champiñones condimentados son Tostadas a la Ponticiana…
- si si.. ya- dice Frank comiendo- nada mejor que el “come y calla”.
Bryan asiente, pues ya se ha zambullido medio plato.
- Esta muy bueno Cristina, gracias- dice Edward, sus amigos solo asienten- y discúlpalos por ser tan animales- los dos lo miran con el ceño fruncido- y tan infantiles- ellos se encogen de hombros y siguen comiendo.
- Ya me estoy acostumbrando a ello- responde la bogada comiendo tranquilamente casi con desgana- ¿Como haces para soportarlos las 24 hrs. ?-
Edward sonríe dulcemente-Son grandes... ellos son esos amigos que solo se encuentran una vez... - Frank y Bryan lo quedan mirando- Son mis hermanos, mi familia.
Bryan pasa su brazo tras los hombros del bajista- Así es, y el es el hermano mayor.
Cristina lo mira sin expresión pero luego esboza una sonrisa calida - no esperaba otra respuesta viniendo de ti - le dice y luego agrega- lástima que tengas novia -
Frank se atora, y Edward lo mira asustado- Tranquilo, soy yo todavía
- ¿que les pasa? - les pregunta cristina - ¿que tienen que diga que es una lastima que Ed tenga novia? Bueno eso y que no puedo verlo como algo más que un amigo-
- Menos mal- ríe Bryan- para salvación del cuello de Ed
- ¿eh?- pregunta
Los chicos sonríen y terminan de comer, prefiriendo no hablar de los "celos" de Azrael
- ¿que tal estuvo? – Pregunta la abogada dejando pasar lo anterior
- Exquisito- contesta Frank, opinando igual sus amigos
- Bien - dice para cambiar su expresión a una más seria - ahora a lo que vinieron ¿que te dijo Sariel?- interroga indicando que dejen los platos allí, para luego invitarlos a pasar a la sala.
Frank comienza a relatar nuevamente su conversación con el líder, un poco dudoso sobre si contarle todo a la abogada.
- dilo todo- le advierte severamente - si queremos resolver esto necesito toda la información posible-
Frank suspira y termina su relato sin guardarse nada, exceptuando sus apreciaciones claro.
- Hemos aclarado dudas, para darnos cuentas que el agua nos llega al pecho ya...- comenta Bryan.
- Un ángel caído, esto es interesante- exclama asombrada- pero más complicado y peligroso de lo que creíamos. ¿Han buscado algo sobre Azrael? ¿O se ha manifestado?
- La información que existe sobre él, no es mas de la que no ha entregado Sariel.-dice Frank, dubitativo, pero decide continuar- Sí, se ha manifestado.
- ¿Cuando? - pregunta Ed alarmado- eso no nos lo habías contado-
- Hoy... fue un instante... le pedí que se hiciera presente... pero luego ustedes me llamaron y se acabo todo- contesta- pero siempre esta conmigo, siempre siente conmigo.
- como el maldito reflejo - susurra Cristina
Frank niega- en lo absoluto... siento lo que le sucede, a veces me transmite su conocimiento- se calla de golpe al darse cuenta de algo, continúa un poco turbado- también ha curado la herida de ayer... y otras cosas mas...
- Es parecido, mas no igual- dice Cristina - ella siente todo lo que yo y escucha mis pensamientos, también siempre está conmigo pero no está tan ligada a mi, de hecho pasamos discutiendo -
- No lucho con Azrael por tener el control... de hecho, a aparecido, exceptuando esta mañana, cuando yo lo he perdido...
- ¿A qué te refieres? ella generalmente solo está conmigo y fastidia de vez en cuando, la única vez que me posesionó fue la que ustedes presenciaron, la mayoría del tiempo se presenta en los espejos con una mueca burlona que me saca de quicio -le cuenta la abogada
- Las veces en que he echo cosas y luego no recuerdo... es cuando lo he dejado salir
- en mi caso te aseguro que recuerdo las cosas que hizo - dice Cristina entre dientes con un enojo bastante visible.
Frank sonríe, pero dentro esta muy inquieto: el libro que le dio Sariel esta en latín y el lo lee como si fuera su lengua nativa, cuando Azrael toma el control hace lo que él no es capaz, esto ultimo lo atemoriza completamente, debía controlarlo.
-Esa fue la primera vez que logró usar mi cuerpo- dice Cristina - ¿cuantas veces lo ha hecho él?
- una vez- miente
- mentiroso- ríe Cristina
-ok... fueron 2...
-¿cuales son las ocasiones?- pregunta
-Cuando asesinaron a James... y...-
-¿puede ser que hallas intentados asesinar a alguno de tus compañeros? – sugiere intuitiva.
-A Bryan- confiesa resignándose a ser sincero- y por tu causa
- ¿qué hice?-
- Hiciste que Azrael su pusiera celoso...
- explícate- le pide extrañada
Frank, para sorpresa de sus amigos le cuenta la jugarreta que culmino con el ahorcamiento de Bryan
- valla- es lo único que dice.
"Y Ed como siempre le acierta... me gustas" suspira- eso fue...
- ¿qué fue?-
- nada...- dice ido, entendiendo lo que su corazón sentía.
- habla- le ordena
- ¡No pasa nada!- dice mirándola por primera vez con rudeza- solo estoy pensando y entendiendo... lo que a MÍ me sucede.
- lo siento -
Frank la mira y se acerca a ella- Perdóname tu... no debí tratarte así... no tienes la culpa de lo que esta pasando, lamento haberla cargado contigo...
- de acuerdo, no importa-
- Oye...- dice Bryan de pronto quitando cualquier atmósfera mágica que pudo comenzar a formarse- Sariel dijo que tu tenias el mapa...- continuo pensativo sin mirar a nadie- Eso quiere decir que la piedra tiene el mapa...
- Eso fue brillante- exclama Edward asombrado del razonamiento del colorín
-La piedra contiene el mapa- dice Frank tomando la piedra- o quizás... la piedra es el mapa...
- puede que en el momento en que Azrael se manifieste pueda lograr que reaccione y que nos indique el lugar- sugiere Cristina
- Ellos hablaron de la piedra-mapa y Azrael como cosas separadas- reflexiona Ed- que casualmente estaban reunidas en una persona
- mm... no veo como esta piedra pueda tener o ser un mapa- murmura Frank, mirando a contraluz la extraña piedra
- debe abrirse la piedra- cristina
- mira... - señala Frank la piedra- siete centímetros no pueden contener nada... ni siquiera sabemos que cosa es...
- Creo que deberíamos averiguar si la piedra es una esmeralda... un zafiro o lo que sea- opina Smith
- es una turquesa Bryan- responde Cristina
- No estoy seguro... pero se quien puede decirnos eso- dice Frank con una sonrisa
- otro contacto del submundo supongo - dice la abogada
- Sígueme y lo veras- Dice Frank
- de acuerdo - suspira la abogada - creo que voy a terminar debiendo un favor a toda la mafia-
Frank tiende la mano a Bryan, y este tras un suspiro le da las llaves del auto. Llevaría a su destino solo a Cristina, y basto solo ese gesto para que sus amigos entendieran sus intenciones.
- ¿Ed, Bryan? - pregunta al ver que no los siguen
- Les encomendé otra misión- es lo único que le explica el músico, abriendo el auto.- lastima que no vayamos en mi bebe.
- ¿tu bebe?- pregunta extrañada.
- Mi moto- ríe Frank arrancando, no tan brutal como su amigo, pero nada de suave
- espero que conduzcas mejor que Bryan- le advierte
- Bryan ha sido campeón de carreras clandestinas- le cuenta- y jamás a estrellado un auto... mi moto llego hace unos días del taller, casi me maté.
- Deberían calmarse un poco fuera de la pista y también que sea venir a mi casa de una forma legal, aunque fuese sólo una vez-
- No robamos el auto... no nosotros por lo menos- aclara Frank, desviándose de la gran y transitada avenida, para estacionarse en una angosta calle- llegamos.
- ¿En que lugar estamos?- pregunta
El chico la guía hasta una vieja y antigua joyería olvidada, que si no fuera por el gran talento de su dueño, habría sido tragada por las grandes multitiendas. Cuando abrieron la puerta una campanilla anuncio su llegada.
- ¡Hola Jacques!- dice alegremente, saludando al anciano que se acercaba al mostrador
- ¡Frank! creí que nos habías olvidado- exclama entre risas, poniéndose sus lentes para mirar a su visitante y luego fijarse en Cristina- ¿y ella quien es?... ¡no me digas que al fin has echado raices!
Cristina lo detiene un momento y le hace darse la vuelta al vocalista para luego susurrarle en su oído: me trajiste a ver a Jacques... el ladrón de joyas más famoso de los 50.
La mira y ríe divertido- Jacques ella es Cristina, la prestigiosa abogada por la que todos nos estamos hundiendo... Y no, no he echado raíces... sabes que soy un espíritu libre.
- Buenas tardes Sr. Jaques - saluda Cristina algo incomoda
- Parece reconocerme- dice el joyero de rostro bondadoso.- no me han olvidado todavía allá arriba- ríe- un placer tenerla en mi tienda
- Dudo que se olvide en bastante tiempo- responde la abogada - pero a lo que vinimos: Frank, muéstrasela-
- Se que eres el mejor joyero- comienza sacándose por primera vez en ocho años el collar- y necesito que me digas que es esto-
- ¡Nunca había visto algo como esto!- exclama el anciano mirándola- es hermosa...- murmura tomando varios instrumentos para comenzar a estudiarla.
Una niña de no mas de cinco años sale del interior de la casa, y se queda mirando con ojos emocionados al rubio- ¡Frank!- exclama corriendo a abrazarlo.
Cristina sólo mira extrañada la escena imperturbable
- Hola Alice- dice sonriendo paternalmente, mientras la toma en brazos.
- Creí que me habías olvidado- reprocha Alice dándole un beso en la mejilla, mira a Cristina curiosa- ¿quien es?
- Una amiga…- contesta el músico sin dejar de sonreírle como si fuera su hija- Se llama Cristina.
- ¿Me sigues esperando?- el chico riendo asiente, y la niña vuelve a besarlo sin soltarlo.
Mientras tanto Cristina se dirige hacia Jacques: - ¿has descubierto algo?-le pregunta
Jacques mira a Cristina como si quisiera encontrar algo invisible en su rostro, y luego mira fugazmente a su nieta y al chico que juega con ella en el piso- Si... pero nada tangible, algo visible para el que sabe ver…
- ¿a que te refieres? - vuelve a preguntar.
- ¿Como ves la vida?- responde con otra pregunta el joyero, y Frank comienza a atender a lo que sucedía en el mostrador.
- la vida... es una gran camino lleno de dificultades que hay que pasar, donde se pueden encontrar distintas cosas en sus orillas y en el centro- empieza a decir- se termina cuando uno muere, pero a pesar de saber que es lo que le espera al final, lo importante es lograr haber sido feliz en su trayecto, pararse cada vez que tropiezas y disfrutar cuando se cometen tonterías o se conoce a alguien nuevo, incluso cuando te meten en muchos problemas y hacen que tu vida de un giro de 360 grados mostrándote que las cosas no son como parecen… por cierto.. ¿Por qué me lo pregunta?- le interroga dándose cuenta de todo lo que hizo que lograra soltar
- Por que necesitarás tenerlo claro cuando tengas que decidir entre dos caminos- dice guiñándole un ojo, y luego mas bajo para que solo ella escuche- Puedo ver que están metidos en un gran lío... Frank es un niño, busca mimos siempre que puede, necesitará un cable a tierra.
Cristina sólo se sonroja y se irgue rápidamente - no sé de que habla, mejor dígame algo sobre el colgante-
Jacques ríe- Sabe de que le hablo... y sobre el collar, espere un poco más- pide volviendo su atención al colgante, justo cuando Frank se acerca.
- ¿Qué? ¿Ahora te callas?… Estabas hablando mal de mi, y a mis espaldas- Dice con falso reproche.
- no seas arrogante- lo reta Cristina
- ¡¡no insultes a Frank!!- le grita Alice
El joven mira a la niña y riendo le dice- No te preocupes, no me afecta lo que mi princesita diga...
- Tu princesita- repite Alice con lo ojos llorosos y sale corriendo fuera de la tienda
- ¡Frank!- le reta Cristina - ¡ve a disculparte con ella!-
- Uff... eso fue igual de atinado que los comentario de Bryan- murmura saliendo tras la pequeña y celosa niña
- ni que lo diga- dice entre dientes la abogada
Se asoma a la calle, y puede verla en la otra cuadra conversando con un hombre al que no logra verle el rostro. Cuando se acerca el tipo toma en brazos a Alice y se sube a un auto arrancando rápidamente.
- Mierda- exclama Leigh empujando a un tipo de su moto para montarse él y salir tras el sujeto.
El tipo conduce por la avenida, pero el flujo vehicular hace lento su avance, y Frank lo alcanza. Pero el captor, empuja el auto contra la moto y por poco lo hace caer, aprovechando esto acelera y dobla en un oscuro callejón. El chico lo sigue y estaciona tras el auto, intuyendo que el tipo subió por unas escaleras en el muro del callejón.
Al llegar arriba entra en una habitación donde encuentra a Alice llorando asustada contra un muro mientras el tipo sacaba una daga.
- Aléjate de ella- grita Frank acercándose para descubrir que el captor es Jofiel- ¡Tu!... ¿que quieres?
- Piensa un poco niño bonito- le escupe- dame el colgante - le ordena - o ya sabes lo que ocurrirá-
- Pues mira- dice apuntando su cuello- no lo tengo
- ¡¡¡¿Qué?!!!!- grita frustrado
- Perdiste.-se acerca a él y sin quitarle la vista de encima le pide a Alice con disimulo que se oculte, ella obedece y se esconde tras un baúl.- ¿Que harás ahora?
- me llevarás a donde lo tienes escondido- le dice demandante- y sabes que pasa si te niegas- agrega con una mueca burlona echando una ojeada a su lado, pero no ve a al niña- ¡donde te metiste moco... !- empieza a decir y ese es el momento que ocupa Frank para atacar.
- Esto se acaba aquí y ahora- murmura el rubio, tras golpearlo en el rostro- has echo demasiado daño...- su mirada se vuelve inexpresiva.
Mientras en la joyería, la piedra que Jacques analiza se ilumina y tras un pequeño sonido se abre.
Jofiel mira asustado como los ojos de Frank se vuelven violeta.
- Termina para ti el juego.
- Mierda - es lo único que Jofiel alcanza a decir
Azrael saca la daga de Sariel. Se acerca y sin dudar, la entierra en el corazón del ángel.
-¡Frank!- grita Cristina cuando logra encontrarlos- ¿pero que has hecho?- le pregunta con los ojos muy abiertos al ver la sangre escapar a borbotones del cuerpo de Jofiel - ¿y Alice? -pregunta después buscando a la pequeña.
Azrael mira a Cristina y en su rostro inexpresivo se dibuja una nostálgica sonrisa.
- ¿pero qué?... - empieza a decir al notar el color de ojos algo asustada retrocediendo - ¿Azrael?- dice tentando
Él se acerca y toma el rostro de Cristina para luego besarlo dulcemente- ... Helena...- murmura.
En la joyería, la piedra deja de brillar y se cierra, en el instante en que Frank se desploma al lado del cuerpo inerte de Jofiel.
Cristina se queda paralizada ante la acción de Azrael, pero unos sollozos la despiertan de su ensoñación.
-¡¡¡Frank!!!- grita la pequeña Alice llorando detrás del baúl - ¡¡Frank!!- vuelve a repetir
- ¿Alice estás bien?- pregunta Cristina corriendo el baúl, para luego poder ver a la niña encogida en un rincón
- yo quiero a Frank...- es lo único que le responde hipiando
- ya tranquila- le dice en un tono tranquilizador- Frank está bien- le asegura tapándole los ojos para que no vea el cuerpo de jofiel, la saca de allí y la deposita en el auto en que había viajado con Frank- esperame tranquila aquí, ¿si?- la pequeña sólo asiente, mientras que Cristina se vuelve a dirigir hacia donde se encontraba el cuerpo exánime de Jofiel y Frank desmallado. Apenas, logra sacar el cuerpo de Frank de allí y lo recuesta en la acera del callejón- ¡vamos Frank! despierta- le pide mientras intenta que abra los ojos, al mismo tiempo que saca su celular- Bill, Alex necesito un favor con un cuerpo en el callejón de la avenida Red Rose... no me reten ahora, después les explico, adiós- y corta volviendo arrastrar a Frank hacia el auto, allí hacia la pequeña durmiendo con dos lágrimas corriendo por sus mejillas - en que nos hemos metido- se queja Cristina mientras maneja hacia la tienda nuevamente. Cuando llega baja primero a la niña y se la entrega a su abuelo-
- ¡¡Alice!!- grita el anciano cuando la tiene entre sus brazos.
Frank deja escapar un gemido abriendo lentamente los ojos.
Cristina se da vuelta al escucharlo- ¿Azrael? - pregunta
- Espera- le dice sin moverse- estoy esperando que el auto se quede quieto- se sienta riendo, mareado- siento como si me hubiera pisado una vaca o a la mañana siguiente de haber vaciado veinte botellas de vodka...
- Frank- dice Cristina, más que nada afirmando- ¿estás bien?... no, eso es obvio- se corrige
La mira un instante y luego toma su mano y la besa- Gracias por traerme, gentil dama
Cristina se sonroja terriblemente - cállate - le ordena quitando su mano como si quemara- limítate a reponerte un poco, quédate aquí y yo iré a hablar con Jacques -
Frank asiente, y se percata de las manchas de sangre en su ropa, la sonrisa en su rostro se desvanece de súbito, pues esa no era su sangre.
Mientras tanto Cristina se encuentra dentro de la tienda - Sr. Jacques disculpe que me entrometa en este momento, pero necesito saber lo que pueda decirme sobre el colgante- le pide.
El hombre la mira seriamente y le dice- No es ninguna piedra preciosa que haya visto en mi vida, es firme como un diamante aunque tenga la apariencia de una turquesa… es única, y cuando ustedes no estaban empezó a brillar... creo que se abrió, y luego volvió a quedar como la ve ahora...
Cristina la toma entre sus manos y ve que en efecto pareciera no haber sufrido ninguna transformación: seguía con el mismo tamaño, forma y color - muchas gracias – dice, y agrega- si puede decirnos algo más llámeme- le pide entregándole una tarjeta con su numero celular- y en caso de que vuelvan a molestar a la niña o a usted también -
Afuera el músico, se había bajado del auto y camina lentamente por la calle, sin rumbo aparente.
-¡Frank!- lo llama Cristina cuando sale de la tienda y nota que no está en el auto - ¡espera!- le ordena corriendo hasta su lado
Leigh se detiene mirando el piso con el rostro ensombrecido.
- ¿Frank que ocurre? - le pregunta
- .. Lo mate- dice en un susurro apenas audible
- No fuiste tu - le intenta reconfortar- fue Azrael-
- ¡No! Azrael cumple mis deseos- dice alzando la vista, sus ojos podían reflejar la rabia y pena que sentía-... soy un desgraciado...
- No Frank, cálmate- le pide Cristina intentando acercarse pero este retrocede.
- ¡¡No me toques!!- grita- ¿no ves que estoy sucio?-
- No lo veo- le dice tomándolo de la mano - no lo veo- repite mirándolo a los ojos - tus ojos están limpios, no hay mancha, incluso lloras - secándole las lágrimas
- mientes mucho- le dice mientras que ella lo abraza y éste se arrebuja aún más
- Soy una mercenaria de cuarta, lo olvidas- ríe un poco
- Tengo Miedo...- susurra sin soltarla.
- no eres el único - acepta al recordar los ojos violetas y luego enrojecer al recordar el beso.
- Deberías alejarte de mi- continúa con voz queda- no quiero hacerte daño...
- ¡¡Estás loco!!- grita- escucha: ambos estamos en esto y ambos lo vamos a terminar, ¿entiendes?- le aclara firmemente
Frank toma el rostro de la chica entre sus manos- Azrael reacciona contigo, tendré que aprender a controlarlo, no quiero que él...
Cristina no se atreve a mirarlo.
El rubio siente como su corazón comienza a latir con más fuerza. "Prometiste que a ella no la tocarías" se recordó sin quitar su profunda mirada de la mujer que tenia tan cerca de él.
- Frank...debemos volver con lo chicos... - le recuerda Cristina tratando de alejarse de él.
El chico toma su mano y la mira como algo inalcanzable. “Tu serás como la luna… idolatrada cada noche, pero imposeíble... soy el caballero exiliado y tu la princesa", la besa en la mejilla- vamos...
- Si - acepta la abogada subiéndose al auto - por cierto, toma- le dice entregándole el colgante - creo que es tuyo-
Se lo pone y se sube al auto- me pregunto si mi padre quería darme tantos problemas...
- ...- Cristina no dice nada, se encuentra con la mirada perdida en la ventana.
-¿Pasa algo?- dice Frank echando a andar el auto.
- nada...- responde ausente
- Cris… me estas asustando- dice fijándose mas en ella que en conducir
- preocúpate de conducir- le reta sin apartar la mirada de la ventana.- Por cierto... Frank, ¿conoces a alguien llamada Helena? - le pregunta
Frank comienza a recordar todas las chicas de su vida- mm… si, cuando tenia mas o menos 12 años, una compañera.
- no creo que se refiera a ella...- dice Cristina adoptando nuevamente su inexpresión- ¿Estás seguro? -
- No sé... ¿por que el interés?- pregunta Frank tratando de recordar.
- Es que Azrael nombró a una tal Helena después de matar a Jofiel - le miente, aunque no del todo.
- ¿Te llamó Helena? ¿Te habló?- se hace a un lado y detiene el auto- ¿te hizo algo?
- No, no, cálmate - "sólo me besó" piensa - sólo me miró y dijo "helena"
Leigh la mira desconfiado, y vuelve a sentir una palpitación de la piedra- Algo me dice que mientes…
- No tiene importancia - trata de apaciguarlo
- Le preguntaré a Azrael luego- le cuenta volviendo a conducir.
- Me besó - le contesta sin mirarlo.
Frank frena en secó, aferrado al volante- ¡¡¿QUÉ?!!- grita volteando lentamente para verla.
- me besó - le repite luego de sujetarse al asiento para no golpearse la cabeza
- pero... pero... ¡ahh! ¡maldito cabronazo!- dice golpeando el volante.
- ¡Frank cálmate! - le ordena Cristina severamente cansada - no es momento de ponerte celoso, tenemos que averiguar quién fue Helena -
-No son celos...- dice ofendido, pero se calla.-...si...
- Bien, entonces conduce, tenemos que empezar a investigar muchos antecedentes y sucesos -
Da un respingo y aprieta el acelerador a fondo, doblando por un angosto pasaje que desemboca en la calle donde vive Cristina, frena casi igual de brusco que la vez anterior- ya.
- Excelente - le contesta con la ironía desbordándose al pronunciar la palabra mientras que se baja del auto y cierra de un portazo- nos vemos arriba-
Frank suspira y se recuesta en el asiento del piloto y murmura- que se joda, no voy a subir...
Pero Cristina le da la vuelta al auto y tomándolo de la oreja lo baja:- Escucha Frank, estoy harta de esto, o subes y nos ayudamos mutuamente en este lío o subes y nos ayudamos mutuamente este lío, entendiste sino te subo arrastrando de esta manera, ¿ok?-
- ¡ah! ¡Suéltame! no soy un crío ¿vale?- reclama safándose de Cristina, sobándose su oreja.
- ¡¡pues demuéstralo!!- le grita caminando hacia su departamento.
- ¡Pues te lo demostraría si me dejaras!- contesta cerrando el auto y siguiéndola
- No necesitas que te de libertad para comportarte como un adulto, simplemente se necesita madurar- le contesta entrando en los edificios y saludando con una inclinación de cabeza al guardia
- Es una amargada...- murmura entre dientes, cortando la distancia que los separaba, un poco malhumorado.
- Cierra la boca- le ordena dándose al vuelta para encararlo - seré una amargada, pero por esta amargada te opusiste celoso porque Azrael me besó-
- Eso crees tú...- dice con una mueca de desprecio- ¿te gustaría que fuera así no?
- Frank, a mi no me interesa, sólo trata de controlar al ángel caído que llevas dentro, resolvamos este problema y no tendrás que soportar a esta amargada nunca más- le contesta la abogada harta.
- El había permanecido dormido siempre, el collar lo tengo desde los quince años y jamás ocurrió nada... no entiendo que tienes, que lo hiciste despertar...- Dice Frank mas para si mismo que para Cristina
"Bien, me dice amargada y luego se va a su mundo" se queja mentalmente la abogada
- Princesita…- dice cuando llegan al departamento- Creo que será mejor que nos vayamos, y cada uno investigue por su cuenta.
- Como gustes - contesta luego de recuperar su fría expresión entrando a su departamento
Los chicos se aproximan a penas los ven entrar y por sus expresiones deducen que han vuelto a pelear.
- Chicos nos vamos- ordena Frank- Ed mañana tienes que trabajar ¿recuerdas? , además tenemos trabajo.
-¿Qué pasó?...- comienza a decir Bryan pero es callado por un codazo de Ed-
-Hasta luego Cristina- se despide cortésmente Lyon.
- Nos vemos Cris- dice el colorín dándole un beso en la mejilla a la abogada, sintiendo la atenta mirada del vocalista.
- Nos vemos chicos - contesta amablemente par luego fijar su fría mirada sobre Frank - nos veremos después-
Frank mira a Bryan y luego a Cristina como inspeccionándolos, y sin siquiera abrir la boca abandona el departamento seguido de los dos confundidos amigos.
Cuando la puerta se cierra tras Bryan, Edward detiene a Frank: - ¿qué pasó ahora? - le pregunta entre serio y cansado
- Fui donde Jacques, raptaron a Alice, mate a Jofiel y Azrael besó a Cris- dice inexpresivo.
- ¡¡¡¡¿Qué?!!!!!- grita Bryan
- ¿Estás bien? - le pregunta Ed sin prestar atención a la reacción del baterista
- Bueno… ya llore por el asesinato- dice un poco avergonzado- y nuevamente no recuerdo nada...- suspira- estoy vivo.
- Sabes a lo que me refiero -
- No, no estoy bien-susurra
- Y seguramente reaccionaste como un bruto y por eso se enojó- sugiere su compañero, aunque más bien lo afirma.
- Bryan, no hace falta ser tan... Tú- le reta el moreno.
- Si, no, en realidad mi reacción fue de frustración- confiesa subiendo al auto, tirándole las llaves al baterista.
- ¿Cuál es la diferencia? - pregunta el pelirrojo
- ¡Bryan!-lo vuelve a retar el bajista
- Déjalo, tiene razón- dice desganado- ella no sintió nada... después de todo ella me veía a mi.
- ¿y cómo sabes que es así? - le pregunta Edward - yo no estaría tan seguro –
- Tampoco importa- miente, para luego decir firmemente- prometí que no la tocaría, soy el caballero exiliado y ella la princesa...
- Generalmente los caballeros exiliados buscan la manera de volver por sus princesas y pelean contra dragones por ellas-
Frank ríe agradeciendo el tener a sus amigos a Dios- No le haré daño, por eso no importa lo que sienta, la protegeré y no la tocaré.
- Entonces tendrás que empezar a manejar a Azrael, porque por lo que nos has contado él si la quiere y nosotros no podremos detenerte - le advierte el bajista.
- Si, tampoco entiendo porque ella- comenta ya mas alegre- he estado con tanta belleza y ahora recién reacciona
- Eso si que es extraño, ¡a lo mejor le recuerda un amor perdido! - ríe Bryan
Frank se sobresalta a sentir una nueva palpitación de la piedra- ¡Espero que no!-se queda mirando de nuevo a Bryan escrutadoramente.
- qué sólo era una broma - se excusa un poco incómodo
- ¡No es eso! Bryan…- dice Frank curioso- Tus ojos son iguales a los de Cris...
- ¡Oye! no me asustes ¿quieres? - le advierte dando un paso atrás
Frank no contesta fijando en su mente la imagen de la abogada y del baterista, ¿Una curiosa coincidencia o no?

|| Frank y Cris || Capítulo 10

Cristina ve la hora y reúne todo lo necesario para esa ocasión, es decir lo elementos regalados por Bill y Alex, 2 pares de capas negras, el plano y algo de dinero para el taxi; esta vez, no iría en su mercedes.
Baja a la calle y sube a uno de los autos amarillos pidiéndole que le dejara a una calles del teatro.
- Muchas gracias- se despide pagando – aún es temprano – se dice y entra a una modesta cafetería antes de dirigirse al lugar indicado, se sienta en una de las mesitas en una esquina oscura, pero en que puede escuchar y ver todo el lugar y empieza a beber su café, pero en eso ve entrar al local a alguien que empieza a ser demasiado conocido para ella.
- Buenas noches Richard- le saluda el camarero al “ángel” mientras que ella trata de pasar desapercibida lo más que puede “Así que Richard es tu nombre”, pero tiene un pequeño problema: ¿cómo iba a salir ahora?
-Rafael – saluda – ¿listo para esta noche?-
-Por supuesto ángel general -
- ¡No me llames así idiota!- le reta bajando la voz- no aquí-
-Si Sr. Scott-
“Richard Scott, muchas gracias Sr. camarero” piensa Cristina y en eso su teléfono empieza a sonar “maldición” rápidamente deja algo de dinero y toma sus cosas dirigiéndose al baño que era lo más cerca que tenía para esconderse al captar que todo el lugar la miraba, en especial Richard : “Esa chica se parece mucho a la preciosidad, naaah, dudo que ella se vista con jean´s tan gastados y una polera tan barata de un grupo metal”
La abogada entra al baño suspirando y dentro del pequeño cubículo contesta el teléfono.
- Cris ¿donde estás?- le pregunta Frank
- Cerca del museo en un pequeño café atrapada en el baño, afuera está el maldito cerdo- contesta buscando una salida y encuentra un pequeña ventana en la pared.
- Vamos para allá-.
- ¡¡No!!- responde – encontré una salida, ¿donde nos encontramos?-
- En el desagüe- informa con una chispa de diversión en la voz
- qué asco- responde - adiós-
Unos pasos se acercaban, tira la mochila por la ventana y luego intenta alcanzarla, no era tan fácil pasar al otro lado, tenía medio cuerpo dentro y el resto afuera, y los toques en la puerta se hacían insistentes. Un último intento y aterriza del otro lado: - au....- se queja levantándose y dirigiéndose al desagüe.
- que tal chicos- saluda cuando entra en él.
- ¡Buenas!- saluda el rubio.
- mm.... ¿Quien eligió este lugar? - pregunta Ed con cara de repulsión, mirando al culpable.
- Aquí estamos seguros- dice Frank caminando- llegaremos a donde queremos sin problemas
- Lástima que sea tan asqueroso- se queja Bryan cuando algo cae muy cerca de su cabeza
-Ya niñitas caminen- dice el vocalista a la cabeza del grupo- quiero cantar...
- ¡Cantar! ¿Aquí?- lo mira el bajista sin creer la locura de su amigo.
- Frank no hagas estupideces llamarás la atención - le reta Cristina
El chico se encoge de hombros y empieza a cantar con voz melosa:
“Quiero ser tu piel en el invierno
para que el frió en ti no pueda entrar.
Quiero ser la luz en tu camino,
sol en la noche, agua dulce del mar...”
- ¿Por que una canción tan bella en las alcantarillas?- Pregunta el colorín asqueado.
- Por lo menos hará más amena la caminata – comenta el otro.
- El único problema es que no es muy normal que un voz se escuche cantando feliz de la vida por las alcantarillas Frank - vuelve a opinar Cristina.
- Ese es mi amigo- dice interrumpiéndose y haciendo oídos sordos al comentario de Cristina, y mas animado sigue cantando-
“... Y si he de romper cadenas que me aten
a la costumbre, ¡yo las partiré!
Y si he de mover montañas que en mi mente
no me dejen verte, mi amor las moveré...”
Bryan inconscientemente con una batería imaginaria comienza a seguir las notas de la canción- esto es un veneno.
- Si nos descubren no se quejen después- es lo único que dice la abogada suspirando.
- ... el tiempo me enseño que el alimento del amor:- sin dejar de cantar voltea para mirar a Cris- es la confianza, el respeto y un colchón.
Cristina no lo mira, simplemente se sonroja y sigue caminando "creo que me he sonrojado todo lo no lo había hecho en mi vida" piensa mientras inconscientemente empieza a tararear la melodía de la canción.
Termina de cantar justo cuando llegan a su destino- llegamos señores...
Se encontraron frente a una puerta bastante vieja y con rastros de haber sufrido un gran incendio, pero el símbolo de la secta aún se podía apreciar ya que estaba hecho de hierro.
- Bueno-dice Bryan- ¿quien la abre?- Cristina bufa y con cuidado empieza a abrirla, asoma un poco la cabeza mira para ambos lados y les indica que esta despejado. Ya adentro les devuelve los juguetitos.
- Bill y Alex dijeron que eran un regalo por si no lo recuerdan - les dice divertida por las caras al tener nuevamente tanta cosa electrónica de agente 007- y tomen las capas- agrega entregándoles una a cada uno.
- Bien... ¿comenzamos a jugar?- pregunta Frank encapuchándose.
- A jugar, pero por lo que más quieres no te pongas a cantar - le advierte Cristina.
- Ya cante, no más- promete sonriendo- vamos
- De acuerdo -acepta ella sacando el mapa –bien, nosotros estamos aquí, por lo que creo- dice mostrando un punto bastante alejado del escenario- por lo que pueden notar este lugar es como un laberinto así que no podemos separarnos por obvias razones, seria muy fácil que nos descubrieran- "mas de lo que ya es" piensa- supongo que se juntaran en la parte de abajo del escenario, es la más amplia luego del laberinto-
El grupo asiente y ahora en silencio caminan a través del laberinto.
- Ed... ¿No tienes galletas?- pregunta Frank
- No- responde
- ¿Por qué Edward tendría que tener galletas? - pregunta Cristina extrañada
- No sé... era para marcar el camino- contesta- como Hansel y Gretel
- Eso es una buena pregunta -dice Bryan- en caso de que nos pillen, ¿Cómo vamos a regresar rápidamente sin perdernos?
- Al mismo tiempo de que no sea muy notoria como para que los miembros de la secta no lo noten tampoco- agrega Smith
- maldición -exclama la chica "sabia que algo no iba salir bien" - y no podemos devolvernos, no sabemos cuando tendremos nuevamente esta oportunidad -dice mordiéndose el labio
- Bien... adelante, si nos pillan… Escaparemos por la superficie, una vez fuera del teatro no podrán matarnos... transita mucha gente- aclara Frank
-A las doce de la noche no transita mucha gente-le aclara la abogada, pero luego se da cuenta de en que lugar de la ciudad esta - retiro lo dicho-
Frankie sonríe satisfecho. El pasillo por el que transitaban tras una curva se hacia recto- bien estamos llegando a destino, aun no es la hora, si nos apresuramos, entraremos antes que ellos...
- ¡¡¡¿quieres estar entre la multitud?!!! - exclama Cristina alarmada
- es la mejor manera de enterarnos- contesta simplemente el vocalista
- estás loco-
- esta bien... nos pondremos al fondo... luego vemos si mi plan resulta- dice llegando al sitio de la reunión que se encuentra desierto- a tiempo-
El lugar está vacío, iluminado apenas por unas antorchas en los muros, adelante una mesa muy parecida a un altar y tras ella una antigua silla de bronce.
- ¿Qué hacemos mientras?- pregunta Smith
- esperar- contesta Edward
Pero no tuvieron que esperar mucho, pues desde los distintos pasillos que llevaban a la estancia emergieron sombras que se saludan con una inclinación de cabeza, ellos saludan de la misma manera, sin ser reconocidos por nadie debido a la vestimenta y la escasa luz del lugar. Todos los presentes se encontraban acomodados, cuando unas mucho mas majestuosas sombras aparecieron, 3 ubicándose al fondo tras el altar y una cuarta sentándose en la silla de bronce.
- Buenas noches... les agradezco su presencia- dice el encapuchado sentado, al que pudieron reconocer que se trataba de Sariel. La multitud inclina levemente la cabeza y él continua- Después de muchos años, nos estamos acercando a nuestro objetivo y me siento orgulloso de que sea bajo mi liderazgo.
- Todos lo estamos- responden a coro
- Bien, hemos localizado al portador de nuestro mapa y además gracias a Zadakiel sabemos que el mismo, tiene en su control a quien hace tantos años quisimos poseer...
Zadakiel se adelanta y habla al publico- he visto su inmenso poder, pero también he visto a su portador... me sorprende que teniéndolo tanto tiempo no haya aparecido antes, eso me da a entender que lo puede controlar... me atrevería a decir que fue elegido para ello. -Antes estas palabras un murmullo de asombro recorrió la sala.
Luego otro de los ángeles se adelanta, la única mujer del grupo- Por lo que hemos averiguado se hace llamar Frank Leigh, pero su verdadero nombre es Michael Grimberg, el hijo del traidor- agrega haciendo que los cuchicheos aumenten.
- ¡Silencio!- pide Sariel acallando cualquier sonido- Todos sabemos que sucedió con él- dice con tono quedo- pero no deberíais juzgar al muchacho por su procedencia... no olvidéis que ni siquiera había nacido. La multitud parece encontrar razonable este argumento- Ya que el tema ha salido… ¿que opinan del chico?
- ¡Lo he visto! y he visto la pureza de su corazón- exclama una mujer desde el publico- También creo que es un elegido.
- Quizás no deberíamos matarlo, sino convencerlo de unirse a nosotros- dice otro
- seria fácil de manipular- dice Jofiel.- ¡Si! y con todo ese poder de nuestro lado destruiremos el infierno al fin- exclama haciendo que el publico comience a conversar animadamente- Pero no creo que él, sea el elegido- agrega con un dejo de rabia en su voz, haciendo callar los murmullos.
- Cierra la boca Jofiel - le reta otro de los ángeles - que a ti te moleste que Azrael no te halla escogido como receptor no es algo que deba influir en nuestros planes-
-No digas estupideces-le contradice el aludido-el tiene el colgante solo por casualidad-
- Las casualidades no existen Jofiel- le advierte Zadakiel - si el tiene la piedra será por algo-
- tonterías- dice el ángel molesto – solo es un cantante de cuarta-
-Cantante de cuartas será, pero él es quien lleva a Azrael en su interior, no es momento de ser tan selectivos-
- ¡ya basta! dejen de pelear - les reta la mujer
- lo siento Kamael - se disculpa Zadakiel - pero no puede expresarse de esa forma... -
- Ni tú tampoco en la que estabas haciendo - le interrumpe severamente
- Silencio- dice Sariel poniéndose de pie- No es momento para pelear entre nosotros... Azrael ha permanecido dormido por que él lo ha mantenido así, el chico es su portador porque Dios lo ha querido así... Y si el muchacho no debe y no quiere unirse a nosotros, no lo hará bajo ninguna amenaza- y volviéndose a Jofiel agrega- y si se une, su voz seria una de las principales.
Sariel sonríe satisfecho y le da la espalda, Jofiel se muerde el labio muy enojado, pero no puede contestar, su líder lo ha echo callar. El líder se quita la capucha y mira a su comunidad- Creo que tienen mucho en que pensar, por mi parte luego de escucharos necesito pedirle a Dios que me ayude a tomar la decisión correcta, podéis ir en paz hermanos.
- Si maestro- responde a coro agachando la cabeza
Todos, incluidos el grupo infiltrado, suben al teatro y allí, algunos se marchan inmediatamente mientras otros, se quedan conversando. Sariel se aparta de todos y se sienta en un sitio alejado.
- Voy a hablar con él- informa Frank a los chicos sin dejar de mirar al ángel.
- Que vas a...- pero Cristina no sigue protestando porque el joven ya se dirigía hacia el líder
- te estabas tardando- le saluda Sariel - mientras que se van caminando juntos hacia un antigua camerino- ¿te ha servido el libro?
- mm... si- dice el chico y luego un poco tímido continua- pero mis amigos no les pareció bien que hablara contigo...
- yo también lo tomaría de esa manera si supiera que el líder de una secta que intento matarlos le habla tranquilamente a uno de sus amigos - contesta algo divertido- era de esperar, ¿pero que es lo que piensas tu Frank?
- No sé... es extraño- dice sincero- pero ni siquiera entiendo del todo en que me he metido... al menos ahora se como se llama lo que tengo dentro.
- Azrael es un ángel caído, de ahí el símbolo que todos llevamos marcado, según varias religiones tiene unas cuatro mil alas y todo su cuerpo lleno de ojos y lenguas que simbolizan las personas que viven en el mundo, desaparecen y aparecen según cuanta gente muera y nazca en el tiempo -le cuenta Sariel- el nos ayudo antaño cuando tu padre era su receptor y uno de los generales de su tiempo -
Frank lo mira sorprendido tratando de procesar la información, ¿porque le contaba todo eso?. Mientras el músico pensaba la idea de tener un ángel caído dentro, Sariel introduce la llave en la puerta del camarín. Pero mientras él no miraba, una sombra golpea a Frank, que cae inconsciente.
- ¡Jofiel!- exclama el ángel, tras voltear.
- ¿Que es esto Sariel? ¡¿Que mierda estas haciendo?!- grita enojado el agresor
- tu no tienes derecho a cuestionar mis acciones- le contesta enojado - has complicado todo-
- Claro... ¡toda esta gente no se quedara muy tranquila cuando sepan que su líder quiere quedar bien con Dios y con el diablo!- bufa Jofiel
- No tengo por que explicarte mis planes idiota - contesta - yo veré la forma en que me gano al chico, ¡¡pero lo has echado todo a perder!!-
- ¿a perder? nos estaba traicionando- pregunta
- lo estaba convenciendo -dice dejándose caer en el sillón- pero parece que ya no podré hacerlo, atrapa a sus amigos, también deben encontrarse aquí-
-no hace falta que me lo diga maestro -dice Jofiel entre dientes- reconocí a la chica cuando usted se dirigía hacia acá con el cantante de cuarta, los mandé a apresar pero solo alcanzamos a tener a la mujer los otros dos escaparon, pero los seguimos buscando.
- Está bien- responde - tráiganla -
- Si maestro- responde con una inclinación forzosa de cabeza, minutos mas tarde trae a Cristina consigo.
- ¡¡Dejadme maldito cerdo!! - se retorcía la abogada
- lo siento preciosura pero esta vez no tengo tiempo para ponerme a jugar contigo - le aclara medio harto - aquí la tiene- dice ahora mirando a Sariel mientras que la tira al suelo.
- Así que ella es Cristina Highsmith- comenta el albino tomando el rostro de la chica entre sus manos y girándolo para apreciarlo- un gusto en conocerla Srta. Highsmith - saluda ayudándola a pararse- debo decirle que admiro el trabajo que hace en la corte-
- Deje su labia de lado - contesta la abogada cortante-¿que quería de Frank? - le pregunta
- solo quería conversar con él, después de todo es el portador de un bien muy preciado para nosotros… - le responde
- Azrael- le interrumpe Cristina- ¿Quién es él?-
- Pero mi benevolencia solo alcanza al portador- termina poniéndose de pie- lo sabrás si sales con vida de aquí- y dirigiéndose a Richard le dice- Has lo que quieras... pero solo con ella, no me importa si vive o muere, lo dejo a tu criterio- Y se va quien sabe a donde.
- Será un placer- contesta mirando a Cristina- Puedo jugar con la perrita... - se acerca a ella- te tengo en mi poder, así que si quieres vivir pórtate bien.
- Nunca- le responde desafiante golpeando su zapato en la parte de atrás haciendo que saliera la punta de un cuchillo.
- así que te gusta mas rudo ¿eh?- dice riéndose y sacando una daga- nos divertiremos mucho, no sabía que te iba el SM-
- Eres un bastardo Scott- dice Cristina intentando esquivar los intentos de cortes que le hacia el ángel - ¿sorprendido?, recuerda que te escuche en la cafetería-
-Eres...-
- Si, ya sé, una perra, ¿cambia el sobrenombre quieres? - le reta mientras que lo hace caer y le pone el pie sobre le cuello haciendo presión- me pregunto que se sentirá morir- le dice mientras que el otro hace todo lo posible por sacarse el pie de encima, pero Cristina le inmoviliza los brazos con dificultad, pero no lo deja que la saque de encima- supongo que ni siquiera te lo preguntaste cuando mataste a mi padre, ¿dolor, miedo, arrepentimiento? - se pregunta- lo dudo-se responde a si misma tratando de ejercer mas presión- ¿que prefieres morir asfixiado o desangrarte lentamente, o ambas?, no lo se, tu tampoco le diste ninguna opción a mi padre-
- y ... tam..poco me arre..piento - le contesta apenas tirándola al suelo, pero Cristina lo vuelve a inmovilizar esta vez sentándose a horacajada encima de él y aplastando con sus pies las manos del "ángel", además de enterrarle con saña la punta del cuchillo en la mano, mientras que las suyas propias se dirigían alrededor del cuello de Jofiel para volver a ahorcarlo.
- Esta vez fuera la palabrería-
- Cris no lo hagas- Dice Frank poniéndose de pie y caminado hacia ella. El lado izquierdo de su rostro esta cubierto de sangre proveniente de una herida sobre su ceja, provocada cuando cayó inconsciente al piso- No dejaré que te conviertas en lo mismo que él... no dejaré que ensucies tus manos...
- Él mato a mi padre- dice Cristina ejerciendo mas presión
- Lo sé... y serás lo mismo que él, una asesina- dice Frank de pie delante de ella- La venganza no lleva a ningún lado, no causes mas daño, no sabes si este desgraciado tiene a alguien que lo extrañará como tu extrañas a tu padre… déjalo.
- te odio - dice mirando a Jofiel y lo suelta, pero antes de pararse le pega en el pómulo dejándolo inconsciente - y a ti también -agrega mirando a Frank y sobándose la mano
Frank le sonríe- Vámonos de aquí, que veo con solo un ojo... Luego me insultas y te descargas
- de acuerdo - contesta la abogada - solo que hay un problema-
- ¿Cuál?- dice saliendo del camarín
- sabes donde esta la salida- le pregunta
- Claro... en todos lados- mira a Cristina que parece no agradarle la idea- es broma- aclara poniéndose la capucha y dirigiéndose a donde estaban reunidos antes.
Pero para su desgracia aun quedaban unos pocos miembros, algunos se voltearon extrañados de que surgieran de ese lado.
Frank iba a abrir la boca para excusarse pero en ese momento la puerta principal es abierta de una patada, y Edward y Bryan vestidos como unos "asquerosos asesinos" entran cargados con metralletas.
- Que nadie se mueva, y nadie saldrá herido- dice Bryan con un acento un tanto centroamericano- ¡Dennos a ese par de ahí y nos vamos!- dice apuntando a Frank y Cris.
Edward se acerca y los empuja bruscamente- ¡caminen idiotas!
"No abuses Edward" piensa Frank al sentir un duro golpe del bajista en su espalda.
Bryan deja pasar a los otros, sin dejar de apuntar a los otros como un loco y luego escupiendo al aire cierra la puerta.
Cristina simplemente se deja manejar, esta demasiado sorprendida para decir cualquier cosa, hasta que ya fuera en la calle reacciona: -¡¿Que fue eso?!-
- Una escapada a nuestro estilo- dice Bryan sacándose el disfraz- ¿o no Frank?
- Si, me trae buenos recuerdos- contesta este- Gracias chicos
- mm... aunque el estilo centroamericano es de Bryan- comenta Ed liberándose de su atuendo- ¿como están?
- No quiero saber- declara Cristina frotándose las sienes, para luego responder- si, teniendo en cuenta que nos descubrieron, el cerdo de nuevo se me quiso tirar encima, ahora le dio por practicar SM conmigo. Luego intentarlo matar, que Frank me detuviera y que me destrozara la mano con su rostro y luego de esta original forma de rescate en que quede demasiado asombrada para reaccionar, bien
-Si, enteros- dice alegremente el vocalista quitándose la capucha.
- ¡Ave María!- exclama Bryan- ¿pero que te ha pasado chico?- pregunta con tono cubano al ver a su amigo manchado de sangre.
- Salgamos de aquí y conversamos- dice Lyon, Bryan se sube al volante y los demás abordan- ahora, quédate quieto niño- le pide a Frank sacando un frasco de alcohol.
-Oye me gusta el auto del vecino... ¿me lo puedo quedar?- comenta Bryan, acariciando el volante, pero es ahogado por el grito de Frankie, cuando Ed por poco le da vuelta el frasco de alcohol en el rostro.
- ¡¡¿Como que…?!! - empieza a decir pero solo bufa, ya empezaba a acostumbrarse a este tipo de cosas- ¡no te quejes Frank!- le reta - a ver Ed, déjame a mi- le pide - ¡¡y tu maneja mas despacio!!- le grita a Bryan
- ¡Si jefa!- contestan todos al unísono, obedeciendo.
Los mira entrecerrando los ojos y luego se vuelve a Frank, con cuidado toma un poco de algodón y le empieza a aplicar cuidadosamente sobre la ceja a pesar de las constantes muecas del músico por el dolor- te quejas, y te vacío la botella-
- Lo siento...creo que trague un poco de alcohol- Dice, más contento por la delicadeza con que lo limpiaba la chica- ¿ves Ed? así se hace
- cállate y déjame ponerte un poco de gasa ahí-
El vocalista sonríe y se calla.
- Bien, listo - dice terminando una especie de parche unos minutos después
En ese momento Bryan detiene el auto en la casa de Cristina- llegamos señorita.
- Nos vemos mañana, vengan a almorzar, pero por favor que sea a través de un medio de transporte legal - les pide
- Claro- dice Ed, pero Bryan suspira decepcionado- Nos vemos mañana.
-Buenas noches Princesita-
- Buenas noches Frank, buenas noches Chicos - se despide caminando hacia su departamento.
Una vez adentro Cristina, Bryan se voltea para ver a Frank- Bien amigo... ¿qué sucedió hoy?
Frank suspira y comienza un detallado relato desde el momento en que se acercó a Sariel hasta el momento en que se reunieron sin guardarse nada. Cuando Smith detuvo el auto, fuera del edificio estaban todos en completo silencio.
- Eso aclara mucho las cosas...- comenta este.
- Y las complica mucho más- Sentencia Ed, subiendo al departamento.
- Pero ya sabemos más o menos en que nos metimos- dice Frank abriendo la puerta, mientras Bryan devuelve las llaves del auto del vecino por debajo de la puerta.- Y es peor de lo que esperaba.
- sin duda- responde Edward - tendremos que averiguar mucho sobre este Azrael, tenemos que conocerlo para saber con quien tendremos que tratar si es que se manifiesta nuevamente-
- un ángel caído - dice pensativamente Bryan - ¿por que habrá caído?-
- Algo que también tendremos que averiguar- dice Lyon.

Al otro lado de la ciudad, un hombre joven caminaba por la ciudad, era albino; y a pesar de su fría mirada y la palidez de su rostro, era muy atractivo. Sus pasos se detuvieron frente a una pequeña iglesia, y su rostro inexpresivo comenzó a tensarse a medida que sus pasos resonaban por la abovedada sacristía.
- Buenas noches, hijo mío- dijo un hombre de avanzada edad, ataviado con una oscura túnica de fraile- ¿Qué tal la reunión de hoy?
- Bien…- dijo dudoso- El plan marcha perfectamente- dijo firmemente.
El fraile observo al joven delante suyo largo rato en silencio. Este le sostuvo la mirada solo un instante y la aparto turbado.
- ¿Hay algo que te inquiete?- dice poniéndose de pie- Te noto perturbado.
- Padre… el chico es una buena persona…
- No te engañes- interrumpe sin abandonar su tono bondadoso.
- Es sincero, lo ví en sus ojos... casi ingenuo- continuo- ¿Cómo es posible? Usted me dijo que estaría corrompido por el demonio.
- Satanás es un maestro del engaño- el albino iba protestar pero el continuo alzando la voz- El lobo siempre es lobo aunque vista piel de oveja.
- Si, por supuesto- murmura, tratando realmente de convencerse a si mismo. Y para desviar el tema de sus dudas dice- Estuve convenciéndolo de unirse a nosotros.
- Excelente- exclama el fraile sentándose nuevamente, sonriendo ampliamente- Si él fue elegido, debes acabar todo aquello que pueda corromperlo.
La intención tras estas palabras solo significaba una cosa: matar.
- Pero quitarle la felicidad es hacerle daño. Frank ya perdió a uno de sus amigos, si los demás mueren y la chica también… nos odiará.
- La tentación mas grande puedo verla en la mujer- comenta el anciano- ella despertó a Azrael, ella es peligrosa… debe morir… y si el chico, ese Frank… no quiere ver la luz, sabes que tienes que hacer- El albino baja la cabeza- por la gloria de Dios, y la salvación de todas las almas, tu lo entiendes Sariel…
Asiente en silencio, mostrándose convencido. Pero si el fraile hubiera mirada dentro de sus ojos, hubiera visto lo que de verdad ocurría. Sariel esta confundido, sabe su misión, y hará lo que se le acaba de encomendar sin vacilar, Cristina quizás estuviera muerta ya, los otros eran presa fácil. Pero no se sentía capaz de asesinar al muchacho, y no lograba comprender porque sentía aprecio por él.
“Frank es un crío que no tiene idea en que se ha metido, si no se une, lo mataré” Se dice, para convencerse.
- Vamos a dormir, hijo- dice el anciano, sacando de su ensimismamiento al albino, que ofreciéndole su brazo, lo ayudo a subir las largas escaleras que conducían a la habitación del este y la suya propia.
Mientras afuera, la noche seguía avanzando, y la luna se alzaba arrogante ante todos ellos. La ciudad dormía, sin saber que un grupo de hombres habían comenzado un juego que ponía en peligro mucho más que su existencia.
“Sigan danzando mis queridas marionetas, pronto regiré mi vida y hasta Satanás tendrá que rendirme cuentas” Pensaba el fraile en su habitación, sin recordar que el títere podía cortar sus hilos si despertaba de su sueño engañoso, y el titiritero acabar ahorcado en los propios hilos que creyó dominar.

|| Frank y Cris || Capítulo 8

Comenzaba a amanecer y Frank sentado en la ventana contemplaba los primeros rayos del sol, pensativo.
No entendía por qué había reaccionado así. Algo tenía claro, no era culpa de Cristina, era algo dentro de él.
La noche anterior cuando se metió en la pieza de sus amigos, tenía en su corazón sentimientos encontrados, se sentía desesperado, asustado, triste, molesto. Tuvo un extraño e intranquilo sueño, y cuando despertó, se encontraba en completa paz.
“Tendré que disculparme con Cristina” pensó el músico, jugando con su collar. Levanto la piedra y la puso frente al sol, era hermosa y extraña. Nunca se la había quitado, desde que su madre se la entregó.
Recordó de pronto, que a veces había sentido que la piedra despedía calor, incluso unas leves palpitaciones.
- ¡Frank! Estás grandote para pensar esas estupideces- se dijo sacudiendo la cabeza para despejarse- Debo ocuparme de ese circo infernal.

-¡¡Frank despiértate ya!!- lo llamó una voz desde al cocina, era Edward - ¡Si no te levantas ya te quedas sin desayuno! - le advierte
- ¡Estoy despierto!- le grita el vocalista, entrando en la cocina.
- Ya era hora Frank- dice un poco molesto Bryan- Oye ¿Se puede saber que te pasó ayer con Cristina?-
- No es nada... no quiero hablar de ello- contesta con tono apagado, tomando la taza de café y una tostada.
-No tenías porque tratarla así- le reta, y por primera vez en mucho tiempo adoptando un tono serio agrega- ella es diferente, tu mismo lo dijiste, trátala como tal -
- ¡No hables de lo que no entiendes!- brama el chico golpeando la mesa con el puño- Te pones de su lado sin preguntarte "¿que le pasará a mi amigo?"
- Tal vez porque pienso que tu si nos tuviste a nosotros, pero ella no tuvo nadie, ni siquiera un hermano con quien peleara el día entero- le dice
“Eso fue su decisión… Además, ella a tenido una vida tan dura como la mía, Cristina quiso jugar a ser perfecta, y yo… no se ha que juego”. Frank se encuentra irritable, pues no entiende que sucede con él, así que decide callarse y abandonar la cocina.
- ¡Amigo! ¿Qué pasa?- dice Edward entrando en la sala.
- Voy a buscar la limosina y los trajes- dice dándole la espalda- Nos vemos luego.
Antes de que el bajista pudiera responder, salió. Se montó en su moto, con la mente llena de mil pensamientos, suspiró; y arrancó a toda velocidad, adentrándose en las oscuras callejuelas del barrio negro.

Mientras tanto Cristina se encontraba en el baño preparándose para ir a su oficina un momento antes de pasar a ver a Bill y Alex, en eso su reflejo de su nuevo espejo la mira con una mueca de desagrado.
- ¿Pero qué diablos…?- empieza a decir
- ¿Qué tal princesita? ¿Me extrañaste? – le pregunta con un tono burlón
- ¿Qué quieres ahora? – le interroga resignada a lo que sea que le esté hablando en esos momentos, no estaba para ponerse a pensar que diabólico ser podría tratarse.
- Directo al punto, ¿no?- exclama su reflejo – Diabólico ser, yo creí que esos eran los payasos – se burla nuevamente
- Estoy empezando a dudar ello – responde entre dientes pero con su típica mirada inexpresiva – repito: ¿Qué quieres?
- Molestarte, joderte la vida, volverte lo suficientemente débil psíquicamente para ocupar tu cuerpo y comerme al bomboncito al que estas desperdiciando, volver a disfrutar de la vida y gastarme todo tu dinero…- empezó a enumerar- con eso no estaría mal por el momento-
- Esto es una pesadilla- suspira la abogada
-Pesadilla – repite su reflejo – yo lo seré para ti, que no te quepa duda, pero esto recién está comenzando niñita- le advierte antes de dejar de manipular el reflejo del espejo, ahora sólo se veía Cristina
- ¡Oye! Espera- le grita – ¿Qué quiso decir con eso?
“Bien voy de mal en peor, peleo con Frank y ahora con mi propio reflejo que me amenaza con posesionarme a mí misma” piensa volviendo suspirar antes de abandonar su departamento.

- Está bien, Cris – le dice Alex pasándole el brazo por un hombro- pero si las cosas se complican prométenos que nos llamarás
- Está bien- suspira la abogada – pero sólo si me meto en algo que valga al pena que interfieran –
- Eres la amiga que más problemas nos ha dado- comenta Bill revolviéndole el pelo – pero la que más logra ayudarnos-
- Las ventajas de ser la mejor abogada del país – contesta simplemente tomando un trago de cerveza – Bien chicos, que tiene para mí-
- Lo siento Cris pero eso es una sorpresa- le dice Bill divertido
- Te explicaremos cuando nos juntemos con tus amigos y futuro novio – agrega Alex - Si es que ya no lo son-
- El no es mi novio ni lo será- responde Cristina con un tono irritado – y más te vale no hacer ese tipo de bromas cuando estemos allá – advierte en un tono calmado y sin expresión, pero la amenaza estaba implícita.- Pero bien, son las 18:30 y el concierto empieza a las nueve, es hora de irnos - agrega luego aligerando el tono de su voz
- Bueno, es hora de conocer a los famosos "Black House" - es lo último que exclama Alex antes de cerrar la puerta de la oficina en que se encontraban.
Ya casi a las 7 de la tarde suena el timbre en casa de los músicos. Frank, de mejor humor abre la puerta.
- ¡Cris!- dijo son poder evitar sentirse culpable, fijo su vista en los otros dos acompañantes tras cristina.
- Buenas tardes Frank- le saluda cortésmente- ellos son Alex y Bill-
- Hola Frank- saluda despreocupado Bill extendiéndole la mano
- Buenas tardes - saluda también Alex, pero más tranquilo que el anterior.
Frank estrecha con su habitual sonrisa las manos de los dos hombres- Un placer conocerlos, Cristina me ha hablado mucho de ustedes, pasen por favor
- Gracias- dice Alex- pero primero les traeremos un par de regalos - e intercambia una mirada cómplice con Bill.
- ¿ah si?- dice un poco temeroso el músico. "Lo que me faltaba, soportar un par de mari..."
- Creo que les gustarán- agrega el pelinegro de ojos marrones antes de dirigirse al auto con Alex para sacar un par de mochilas y luego entrar en la casa.
- ¿Qué son?- dijo Bryan entrando en la sala.
- Bryan, Edward- empieza a decir Cristina- ellos son Bill y Alex - dice señalando al pelinegro y al castaño de ojos verde agua, correspondientemente.
- Bueno - empieza Alex dando vuelta la mochila sobre la mesa - empecemos: El prendedor de rosa que ven es un microcomunicador, Cris es para ti; mientras que los botones son de los chicos.
-Y estos especies de botones color piel se ponen dentro del oído- explica Bill - por allí escucharán las respuestas de sus compañeros. Este lápiz elegante, si se fijan: en la parte de atrás tiene un pequeño agujero- dice señalando- es una cámara fotográfica digital, tiene tres botones, uno es para sacar con infrarrojos, el 2 normal, 3 flash.
-Además se conecta con este laptop- agrega Alex - toda foto que capture se envía directamente a la computadora.
Estos zapatos- continua el otro- si golpeas la parte de atrás de la suela activará un censor que hará aparecerla punta de un cuchillo en el zapato, son muy útiles. Estos aretes, son explosivos plásticos- le indica a Cristina- son pequeñas pero muy potentes. Frank: este reloj contiene una tira de 18 pastillas: las verdes son alucinógenos, las azules somnífero y las amarillas paralizantes. Y por supuesto estos botones son bombas lacrimógenas y estos otros, de humo normal, Bryan nunca se sabes cuando en una escapada necesitaras distraerlos un momentos, también va para ti, Edward.
-Y Creo que eso es todo, ¿no Bill?-
El trío de amigos se mira pasmado, el primero en hablar es Bryan.
- ¡Esto es misión imposible 10!- ríe- Y como ya sabemos pelear, Ethan es una alpargata a nuestro lado.
-¡ahhhh! las ventajas de ser los mejores- dice Bill limpiando un polvo invisible de su chaqueta.
- Espero que todo esto, sea exagerado- Dice Ed, mirando un poco incomodo a Bill
-¿Exagerado? esto es sólo una minúscula parte de lo que ocupamos generalmente- dice Alex como si fuera poca cosa lo que les habían pasado recién.
- Bueno, nosotros estamos acostumbrados a la crudeza- Dice Frank- Modos opuestos, pero mismos mundos.
- Pero esta vez tiene que ser más sutiles- advierte Alex- meterse con sectas no es un juego.
- Lo decimos por experiencia- agrega Bill
- No jugamos- dice Bryan un poco ofendido- En este lado de la ciudad no existe la justicia... nacimos en ella y en la miseria...
-Criados en las calles, sabemos sobrevivir- continúa Frank.
-No les estoy criticando su modo de vida- les dice el castaño serio- sólo les estoy dando un concejo, cuando se trata de espiar y robar información, no puedes permitirte cometer un error, de eso depende que te descubran o no, que te apresen o no- toma aire- incluso de que puedan torturar o hacer cosas mucho peores, sólo quiero que tengan cuidado-
- Cris es nuestra amiga y necesitamos que estén advertidos y tengan claro en lo que se están metiendo - finaliza Bill en un tono parecido al de su pareja.
- Lo peor que nos puede pasar es morir- Dice Frank con ligereza- Pero Cristina saldrá con vida, aunque cueste la nuestra
- Bien- aceptan ambos.
- Lamento interrumpir que apuesten sus vidas por la mía sin preguntarme- empieza a decir Cristina obviamente enfadada por la sobreprotección a la que iba a estar sometida – yo ya he hecho estas cosas, así que agradecería que se preocuparan por ustedes mismos- la abogada silencia con una mirada amenazante a los demás que iban a empezar a protestar, pero a Frank no lo detuvo:
- Cristina, me importa una mierda que ya hallas hecho esto antes, tu seguridad es primero – le advierte.
- ¿Así, y eso se debe a que?- le pregunta- Frank, yo puedo defenderme
-Lo dice alguien que le tiene miedo a los payasos – pregunta irónico – no te hagas la heroína
- No me hago nada – contesta la abogada- si, le tengo miedo a los payasos, ¿y qué?. Eso no me impidió haber metido a al cárcel a más de 30 criminales desde antes de salir de la Universidad-
- Una cosa es un juicio lleno de estirados que no se mancharían con sangre en público a estar espiando y posiblemente tener que pelear por tu vida con criminales del doble que tú-
-¡¿Qué?!-grita Cristina parándose al igual que Frank para quedarse viendo desafiante.
- Cris, cálmate- empieza a decir Bill un poco nervioso ante la reacción de su amiga.
- Bill cállate – le reta en un susurro Alex
- Frank escucha, no sé que te esté pasando pero te aseguro que no necesito que estés sobre mí todo el tiempo y cuando estemos en el teatro más te vale comportarte discretamente y que no te las vallas a dar de héroe, si me golpean que me golpeen, porque ellos también sentirán lo mismo.
- No me dirás que hacer, princesita- protesta Frank- No tienes idea de como reacciono, no tienes idea de como actúo... no tienes idea de quien soy.
Esto último no fue pensado por Frank, solo dicho por él. Guardó la sorpresa que le producía esto, tenía que averiguar que le pasaba.
- Correcto no te conozco, pero no pienso permitir que alguien a quien estoy empezando a apreciar se sacrifique por mi - le responde enfadada dándosela vuelta para tomar un colgador con funda- me voy cambiar al baño-
Frank la mira entrar al lavabo, sin poder ocultar su sorpresa, tras un suspiro rompe a reír, ante la interrogante mirada de los presentes.
- Frankie, ¿Qué...?- comienza a decir Bryan confuso.
- Bien… esto es una guerra, punto anotado por la abogada... pero sigo ganando- Dice el vocalista alegremente- a vestirse muchachos, se nos hace tarde.
Cuando Cristina salió del baño vistiendo un hermoso vestido azul noche que se amarraba a un sólo hombro y termina largo hasta al piso pero con una abertura en el costado contrario al del hombro desnudo se encontró con una imagen irreal: Frank se había peinado el cabello ordenándolo tras sus orejas pero dejando unos pocos mechones que taparan su frente, dándole un aspecto formal pero no de estirado, el traje le quedaba perfecto con el cuello de la camisa abierto, realmente no importaba que se viera algo desordenado, daba un toque sexy, además los regalos que les habían dado Bill Y Alex ya los tenía puesto por lo que la elegancia no se perdía en absoluto.
- Tienes que abrocharte la camisa- le advierte Cristina cuando sale de su estupor acercándose a él para que ella misma se la cerrara y le atara la humita.
- mm... me ahogo- rezonga Frank- No vuelvo a vestirme así, nunca más.
- ¿Y si te casas?- Dice Bryan jugando con la gorra de chofer- aunque lo dudo, Don Juan.
-Si me caso, será una boda... especial- contesta, sin aclarar nada realmente.
-Ya es hora de irnos- interrumpe Ed, jugando con las entradas- debemos analizar el lugar, y ver como procederemos...
- Bien, ¡todos al batimovil!- Dice el vocalista feliz, los demás lo quedan mirando- ¿Qué? siempre quise decir eso, es un sueño de infancia.
El grupo se montó en los dos autos, vale decir, la limusina y el de los agentes. Llegaron al teatro veinte minutos antes de que comience la presentación.
Bien- dice Cristina- Bryan tu estate atento a cualquier cosa; no sabemos si tienen un alto mando, refuerzos o algo aparte del coro que forme la secta y que entren al teatro después de que comience la función, nosotros tres iremos a sentarnos en... ¡palco!- exclama mirando a Frank incrédula.
-¿Qué? ¿Querías galería?- pregunta confundido.
- No es que me queje, pero en estas circunstancias era más recomendable un asiento que no costara más de $200, nadie se fijaría si saliéramos o no, y no es sólo por eso, ¡es que allí se sientan las autoridades! ¡¡¡Le quitaste el asiento al alcalde!!!-
Frank ríe- ¿Te cambia los planes abogada?... yo tengo claro mi proceder
- Yo también Frank, ¡¡pero es el alcalde!!-
- No te preocupes, en el diario saldrá que no pudo ir, pues su señora estaba descompuesta- aclara el chico
-Si, esta bien descompuesta- lanza Bryan.
- No quiero saber- dice Cristina
- Bien, entremos esposa mía- Dice tendiéndole su brazo a la chica- Cochero, quédate en el auto.
Cristina toma el brazo de Frank algo dubitativa:- Será novia o amiga porque yo no tengo ningún anillo Frank - le corrige Cristina enseñándole su mano desnuda- sería extraño ver a unos casados sin anillos -
- Somos muy jóvenes, para estar casados... pero- dice sacando un hermoso anillo y poniéndoselo suavemente en su dedo- esta noche, serás mi prometida.
Cristina sólo aparta mirada algo sonrojada y dice- mejor apurémonos, ya va a comenzar -
Tomaron ubicación en silencio, fundiéndose entre el grupo para no llamar la atención, que por cierto era difícil, pero todos estaban irreconocibles. Edward se situó unos sitios alejados de la pareja de "novios".
Inmediatamente con disimulo comenzaron a mirar el lugar, atendiendo a cada detalle, analizando donde les convenía espiar.
A las 9: 10, salió al escenario el grandioso coro, tomando ubicación entre los aplausos del público.
“Comienza el circo" Piensa Frank dirigiendo una mirada de satisfacción a su compañera.
Cristina lo mira, y asiente: - Mi amor discúlpame, necesito ir al tocador- le dice Cristina en un tono meloso imposible que ella usara en la realidad, minutos más tarde Frank se levanta de su asiento “aparentemente" preocupado por la demora de su "prometida". En los baños de caballeros en mantención que lograron divisar cuando entraron se juntan para una última conversación antes de dirigirse tras bambalinas.
- Bien, creo que debemos actuar... quedan quince minutos antes de que acabe el "réquiem" de Mozart, no habrá otra pausa. Vamos a los camarines ahora- le dice apenas se reúne con la abogada.
- Bien cuando lleguemos a la parte detrás del escenario nos separamos: Frank y yo nos vamos hacia los camarines, mientras que Edward tendrá que subir para cubrirnos - dice Cristina
Frank asiente en silencio. Y usando el microcomunicador, le informa a Edward que comience inmediatamente, este discretamente toma el pasillo opuesto al de sus compañeros.
- En posición- anuncia Ed, en el momento en que sus compañeros ingresaban a los camarines.
- Dentro- informa Frank a los demás- a jugar.
- Cállate y busca algo que nos pueda servir - le ordena Cristina empezando a revisar unos cajones-
El chico comienza a buscar, a diferencia de Cristina, sobre los mesones y en los lugares más inverosímiles posibles.
En el primer camarín no encuentra nada, que a sus ojos les sea útil. Por lo que no pierden el tiempo y continúan la búsqueda en el siguiente camarín, que corresponde a uno de los "ángeles" del coro: Kamael.
Cristina se pone a revisar debajo de los cojines de un sofá de cuero blanco, pero no encuentra anda, se sienta suspirando y en eso ve un pedazo de papel, aparentemente arrancado de una libreta, recitaba algo como: "1/2 noche en la calle Victoria, en el Teatro de las 8 lunas"
-Frank encontré algo interesante- le avisa
El chico deja de inspeccionar, para acercarse a la mujer. Lee la nota en silencio y luego sonríe- tenemos una cita.
Cristina se guarda la nota en el sostén: - es el mejor lugar para guardarla- le dice a Frank que la mira sorprendido
Van al siguiente camarín, correspondiente a otro de los ángeles: Sariel. Frank inmediatamente se dirige a una mesita de noche, lo abrió, pero no había nada anormal, pero una Corazonada le hizo tocar el fondo, que se abrió con la fuerza- Doble fondo, algo hay aquí. - Metió la mano en el angosto espacio, y su mano palpó una superficie pulida y fría, lo sacó, encontrándose con una extraña daga.- ¿Por que la tendría tan oculta?
-Tiene el símbolo- dice cristina en un susurro, también se da cuenta de las piedras que tenía incrustadas eran: amatistas- debe ser importante o algún significado deberá tener. Será mejor que les saques un par de fotos y la guardes - le ordena.
Frank acata las ordenes en silencio, saca las fotos y guarda la daga dentro de la chaqueta.- ¿Pasamos al siguiente camarín o inspeccionamos un poco? …
- Frank cuando te dije que la guardaras me refería a que la devolvieras al compartimiento – lo interrumpe
- No lo haré… tengo un presentimiento...- Dice continuando su búsqueda en un estante repleto de libros.
-Estás loco, se darán cuenta y sabrán que alguien vino a investigar y dado que nosotros somos a los que recientemente han atacado es demasiado obvio, podrían venir tras nosotros sin darnos tiempo para escapar - argumenta seriamente - devuélvela-
- No- dice el rubio, concentrado en el libro que tenía en sus manos, produciéndole una extraña familiaridad.
- Chicos salgan de allí ahora- les advierte Ed por comunicador
- Frank deja eso ahí y vámonos - le pide la abogada tomándolo del brazo
Leigh se encuentra sumergido en ese libro, y no atiende a los llamados.
- Despierta- le empieza a zarandear - ¿acaso no escuchaste a Edward?... -tenemos que irnos ya - le pide en un tono entre nerviosa y decidida
- Ha sido una excelente presentación Sariel- dice una chica rubia a un hombre albino.
- No has estado nada mal – acepta- te veo después Kamael-
- Mierda- dice Frank, reaccionando por fin. Acto seguido los dos infiltrados se meten bajo el escritorio del recién llegado.
"¿Que hacemos ahora?" le pregunta la chica moviendo los labios. El músico la tranquiliza con su mirada, al parecer, sabía que hacer.
Sariel tras un suspiro comenzó a desvestirse, al caer la túnica, pudieron apreciar, el mismo tatuaje ya visto por la abogada en la espalda de él.
"Definitivamente es el símbolo de la secta" piensa Cristina "ahora, que significa"
Mientras, su compañero piensa " ¡Que sea higiénico, por favor!". Por suerte Dios lo escuchó, pues el "ángel" entró al baño a darse una ducha, aprovecharon esto, para salir. Pero el panorama estaba peor, allí frente a ellos, 3 miembros del coro los miraban atentamente.
- Disculpen el haber entrado a aquí -empezó a decir Cristina- pero estaba tan emocionada por conocer personalmente a los "ángeles" de este coro que no pude evitar traspasar un par de reglas, ¿verdad mi amor?- dice con una expresión soñadora al ver a los cantantes frente a ella
Pero antes de que pudiera contestar uno de los coristas habló:
- ¡Vaya! nos volvemos a encontrar preciosura- Esta claro, este tipo es el asesino del padre adoptivo de Cristina
- Tu - dice Cristina dejando de jugar y adoptando un tono de asco al reconocerlo.
-¿Cómo estas perra? supongo que te acuerdas de mi, ¿no?- le pregunta burlón- si no, puedo ayudarte a recordarme-
- No te me acerques maldito cerdo- le advierte rabiosa.
Frank mira al sujeto y luego a Cristina- él fue....
- Tu novio - ríe el "ángel" - debo felicitarte amigo, tienes a una puta con muy buen culo, debe ser genial abrirle las piernas de noche
-¿Que quieres estúpido?- Pregunta Frank serio.
- Yo nada...- vuelve a reír - más bien yo debería preguntarles eso a ustedes-
-¿Qué hacen aquí? - pregunta otro de los que se encontraban en la habitación
- Otro día platicamos... nosotros ya nos vamos- Dice el músico, pero les cierran el paso- ¿Porque no podemos hacer esto fácil?
-Yo me pregunto lo mismo - dice una voz saliendo de la ducha- Tan sólo debe entregarnos la piedra que debe de tener en su cuello Sr. Leigh
"Ya sabía yo que esto no saldría bien" Piensa.- ¿Para que la quieres?- Pregunta simulando estar relajado y despreocupado.
Eso es algo que no es de su incumbencia - responde tranquilamente el albino que se encontraba con sólo una toalla alrededor de su cintura.
- Claro que es de mi incumbencia, tiene mucho valor para mi- Contesta rodeando con su mano la piedra, para luego sonreír- Pero veo que para ustedes también.
- Repito no es algo que le interese Sr. Leigh usted no sabe lo que tiene entre las manos-
- Así será, pero para obtenerla tendrán que pasar sobre mi cadáver.
- Si no hay otra opción - acepta el albino - chicos quítensela.
- Bueno Cristina… tendré que probar estos juguetitos...- Dice usando el "reloj" contra tres de los sectistas que se le acercaban
- No eres el único- le avisa golpeando el tacón de su zapato y empezando a sacarse un arete.
- ¡Malditos herejes!- grita Sariel mientras ve como desmayan a sus subordinados.
- Abre la boca y hago explotar este cuarto - le advierte Cristina- y contigo adentro
- ¿Con qué si se puede saber?- pregunta
- Espera… ¿No queremos destruir el teatro o si?-
- La bomba es potente pero no en demasiado, Alex y Bill jamás me daría algo así, bueno tal vez Bill... pero ese no es el punto - dice Cristina- en fin tu quisiste saber - agrega dirigiéndose a Sariel - Frank nos vamos ya - ordena empujándolo a la salida, segundos después lanza el aro contra la puerta y la bomba detona.
- ¡Estas loca!- le reta Frank
- No, es la perfecta distracción - le responde arrogante.
- ¿Distracción?... por muy pequeña que fuera esa explosión, ¡era suficiente para quemar ese maldito libro!
- ¿Y que tenía que era tan importante?- le pregunta Cristina
- ¿Chicos están bien? - pregunta Edward acercandoseles- ¿Qué fue ese ruido?
- Si Edward, estamos bien, nos encontramos en la salida; el ruidito fue una pequeña distracción, nos vemos afuera- le responde Cristina ignorando a Frank.
Ed mira a Frank sin entender a lo que este le mira exasperado
- La detesto sabes ¡la odio!- Para luego salir, seguido de el bajista.
- Por supuesto - contesta Ed sin tomarle realmente importancia
Afuera se reúne todo el grupo, Frankie del peor humor se desabotona la camisa, tirando la huma al suelo.
- ¿Como nos fue?- Pregunta Bryan, saliendo del auto.
-No fue un desastre total - dice Cristina
- Si... pudo ser peor- Continúa secamente su compañero, para luego agregar- Tengo cosas que hacer, nos vemos mañana.- Y comenzó a caminar, con las manos en los bolsillos alejándose del grupo.
- y Ahora que le pasa a Frank - pregunta Bryan
- Nada - responde Cristina- nos vamos
- Ok… suban a bordo - exclama Bryan.
- Espera un segundo - Cristina saca su celular y marca un número Conocido: "chicos ya pueden irse a dar el lote a su casa, les dije que no iba a pasar nada" obviamente llamaba a Bill y Alex y corta rápidamente- ahora si nos podemos ir-
Frank caminaba sin rumbo, por la ciudad, pensando en lo que había pasado, y en lo que el futuro le traía.
“James, James… mira como se ha complicado nuestras vidas, ojalá pudieras decirme que pasa… nadie entiende que algo esta sucediendo conmigo, ni siquiera yo lo entiendo… por favor, pase lo que pase, no me abandones”.
Y se sentó afuera de una vieja iglesia, en ese momento comenzaron a repicar las campanas de medianoche. Sacó la extraña daga que robo de la habitación del “ángel” y comenzó a jugar con ella.
- No se por que se me hace familiar- murmuró para si, pasando la afilada hoja por la palma de su mano, para luego envainarla y volverla a guardar.
El vocalista no tenía la menor intención de volver esa noche a su casa, en ese momento, lo único que quería hacer era escapar.
Miraba la luna distraídamente, cuando un sujeto con una larga chaqueta se paró delante de él.
- Buenas noches, Sr. Leigh- Dijo sacándose la capucha.
- ¡Sariel!- Exclamó el chico, mirando sorprendido al albino.
- Es una bonita noche, ¿no cree?- Continuó amable, sentándose a su lado.
El músico estaba muy cansado y un poco frustrado, por lo que permaneció allí sin dejar de mirar la luna.
- Te noto confundido…- murmuró Sariel.
- Si, parece que eres el único en notarlo.
- Quizás tus amigos tienen miedo.
Frank lo miro con el ceño fruncido- ¿Y por qué?
- Por que se están metiendo en un juego antiguo y peligroso… y, por que estas actuando extraño.
- Si… ¿Por qué estás aquí?
- Supuse que querías despejarte y desahogarte.
Leigh lo miró con desconfianza.
- Hace un par de horas me querías matar y quitarme el collar… ¿y ahora conversas, de buena gente conmigo?
El albino lo miro sonriendo.
- Ahora solo soy un hombre más, no trataré de matarte ni mucho menos.- Luego fijó la vista en el firmamento- Tu padre fue un gran hombre… pero murió intentando hacer lo que consideraba correcto. Ahora tú y tus amigos se han metido en este juego, piensen bien lo que quieren… lo que les parece correcto, no es necesariamente bueno.- Sariel se puso de pie, volviendo a ponerse la capucha.- Es hora de volver, nos veremos señor Leigh.
- ¡Oye!- dijo parándose- Gracias…
El albino lo miro y sonrió brevemente.
- Toma- Dijo lanzándole los restos del libro que estuvo viendo Frank. Y sin esperar respuesta se alejó hasta perderse en la oscuridad.
El vocalista miró el libro un poco quemado que tenía en las manos.
- Ahora no entiendo nada… ¡ni siquiera quien es mi enemigo!- Exclamó, y tras un suspiró comenzó a andar- Es hora de volver a casa.
Plantilla original blogspot modificada por plantillas blog