miércoles, 3 de octubre de 2007


¿El color de la felicidad? Azul.

Azul como la bóveda que nos cubre, bóveda por la que juntos paseamos cuando el sol se alza dando tibieza a los fríos corazones. ¿Recuerdas las noches en que mientras nos amábamos hacíamos del cielo nuestro cómplice?

Azul como el profundo mar donde tantas veces contemplándolo volcaba mis sentimientos en el papel, donde me senté a pensar en ti. ¿Recuerdas la canción que te escribí? Las olas trajeron los versos, el mar susurraba la respuesta y yo la recogí.

Azul como las gotas de lluvia que purifican las ciudades y a los hombres que caminan dejando que lave las impurezas del alma. ¿Recuerdas la primera lluvia juntos? Era el turno de la ciudad de la luz de lavar sus pecados, y mientras el cielo lloraba nosotros unimos por primera vez nuestros labios.

Azul como nuestras lágrimas. No hay nada que me entristezca más que verte llorar, como aquella vez que sollozaste por mí creyendo que te dejaría, sequé tus lágrimas con dulzura… ¿Recuerdas cuando dije que me avergonzaba llorar delante de ti? Sentiste humedecerse tus dedos cuando mis lágrimas por fin derramadas cayeron en tus hermosas manos. Hay algo que no te he dicho, yo también he llorado por ti.

Azul como la rosa que guarde dentro de mi cuaderno de poemas ¿Recuerdas la rosa que te entregue? Me disculpaba por el error que cometí. Elegí una rosa azul por que era especial, como nosotros y nuestro amor.

Azul como la portada del libro que leí tratando de distraer mis pensamientos ¿Recuerdas que decía? Hablaba de un ave que realizaba un oscuro viaje para regresar a casa. Se parece al sendero que elegí, pero al menos yo no estaba solo y tu tampoco.

Azul como el hielo que te cubría cuando te conocí, eras fría y hermosa como el mármol, pero pude liberar a la hermosa mariposa que se ocultaba dentro del cristal. ¿Recuerdas el apodo que te di, ese que tanto odiabas?

Azul como ese vestido que tanto me gustaba, ¿Lo recuerdas? ese que delineaba tu figura con delicadeza, ese que guardo en mi armario con tanto recelo desde que ya no lo usas.

Azul como la piedra que adornaba ese collar que compre para ti y que no alcance a darte, porque cuando pude el miedo me envolvió y sin arriesgarme no quise saber la respuesta que me darías. Ahora permanece en el fondo de mi cajón y se que nadie lo lucirá jamás, porque llevaba tu nombre y el de nadie más.

Azul como tu aroma, ese que se ha impregnado en mí ser, que busco sin cesar en cada rincón sabiendo que no lo hallaré ni me abandonará jamás. Al igual que mi corazón que no te olvidará porque con fuego se ha grabado tu nombre en él.

Azul como tus ojos, esos ojos que tantas veces me hicieron estremecer y que otras tantas tuve miedo de mirar. El color de ojos de la única mujer que amo… Sí, eres tú. Azul que no volveré a ver jamás porque los cerraste para siempre, y junto a tu ausencia desapareció mi felicidad.

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