Frank entra sigilosamente al departamento de los “Black house”, había comenzado a caer el día.
- ¡Apareciste, Don Juan!- Exclama James al verlo entrar.- ¡Hey! Chicos, llegó nuestro maestro de seducción.
Antes de que el recién llegado, pudiera callarlo, los dos integrantes restantes aparecieron y lo sentaron en una silla. Bryan para darle mas “ambiente” le pone la luz de una lampara en la cara.
- ¿Donde estabas hoy a las 3:00 am?
- Chicos esto es...- dice cegado con la luz, pero es pellizcado- ¡ah! Estaba en casa de Cristina.
- ¿Haciendo que?- Interroga Edward, imitando a los agentes.
- ¡¿Que les importa?!- Dice Frank sin lograr ver nada- ¡Apaguen esa maldita luz!
Bryan decide dejar el juego y apaga la lampara, pero se sientan alrededor de Frank para que cuenten la buena nueva.
- ¿Y? ¿Seremos tíos?- pregunta Bryan.
- ¿¡¡¡¡Estas loco!!!!?- Dice asustado el interrogado- Solo la consolé.- Sus amigos lo miran escépticos- ¡En serio! ... por favor chicos, no soy tan inhumano. Acababan de matar a su padre, estaba herida... ¡esos malditos por poco la violan! ¿Crees que pensé en eso?... además- continua recordando el corte en la mano y antebrazo de ella- Todavía me sentía culpable por lo del viernes...
- ¿Estaba muy mal?- pregunta el más serio del grupo, es decir, Edward.
- Sí, y como es introvertida, me costó, pero logré que se abriera.
- Esos desgraciados- exclama alterado James- deberíamos acabar con ellos.
- Por desgracia esta vez no los conocemos amigo, no son de este barrio.
Todo lo demás sucedido durante la “velada”, fue omitido por el vocalista. Al rato la conversación se volvió más amena.
Ya estaba oscuro, y se encontraban medios dormidos cuando un ruido los sobresalto. Acostumbrados a ese tipo de cosas, supieron que la puerta del departamento había sido forzada. En completo silencio agarraron, lo que tenían más a mano para defenderse. Frank solo se para, ¿quien podía querer entrar? Son conocidos en todo el barrio, y gozaban con la protección de la mayoría... Seguro se trataba de una equivocación.
Pero cuando pudo notar a 4 sombras en la oscuridad, prendió la luz, para distinguir a los inesperados visitantes.
- ¿Estás seguro de que en esta pocilga es donde vive el hijo del traidor? – alcanzó a decir uno de los encapuchados antes de ser sorprendidos por los integrantes de la banda.
- ¿Quiénes son ustedes y qué quieren con nosotros? – preguntó Frank con el ceño fruncido y con un tono demandante
- Cálmate mocoso- le dice uno de los encapuchados
- ¡¡¡No te atrevas a amenazar a Frank!!!- le advierte James, quien tenía un bate entre las manos.
El encapuchado más próximo a la banda saca un arma, al tiempo que apunta a James.
- Sólo pasen el mapa y nadie saldrá herido- dice un segundo encapuchado.
- ¿De que están hablando idiotas?- Dice James- ¡No tenemos ningún estúpido mapa!
- James...- le advierte Edward mirando fijamente a los desconocidos.
- No se hagan los imbéciles conmigo... ¡saben a que venimos!- Contesta el sujeto del arma.
- ¡Ya dijimos que no tenemos ni puta idea, de que están hablando!- Insiste Streep.
- Dame el mapa niño y tu amigo seguirá vivo- Le advierte a Frank. Este se acerca desafiante a los sujetos.
- Si te explicaras mejor, te podría ayudar, pero no entiendo ni una puta cosa de lo que estas hablando viejo- Dice Frank hartado.
Los encapuchados se dan cuenta, que la banda no miente y menos, entienden a que se refieren. Pero el tipo del arma pudo vislumbrar un colgante en el cuello del rubio vocalista, que lo hizo sorprenderse.
- ¡Él lo tiene!- exclama, alertando a sus compañeros. Y sin dudar apunta al corazón de Leigh con el arma.
James es el primero en reaccionar y no duda en ponerse delante de su amigo, en el instante en que el encapuchado apretaba el gatillo.
-¡¡¡¡¡¡James!!!!!!- Gritan los otros tres amigos. Frank mira a su amigo, que aún respira. Y fija su furiosa mirada en los encapuchados.
- Pagaras con tu vida esto- Dice Frank, se escucha un leve “click”, Y el chico agarra por el cuello al encapuchado.
El sujeto mira el rostro del músico, sus ojos estaban muy azules, pero lentamente comienza a ver un cambio, el suave verde que quedaba en un sus ojos comienza a cambiar a...
“ ¿Rojo?”- piensa el encapuchado respirando entrecortadamente, viendo los ojos de su agresor de un color violáceo. Cuando parecía que la vida del tipo se iba a extinguir
- Frank... no lo hagas- dice la dolorosa voz de James. Haciendo que el vocalista reaccione y suelte a su víctima, confundido.
Desde el suelo el desconocido puede ver que los ojos de Leigh vuelven a la normalidad. “No puede ser... este crío puede...” No se detiene a reflexionar y abandona el departamento junto a sus compañeros rápidamente.
Frankie se arrodilla junto a su amigo de infancia, con los ojos llorosos.
- Busquen un buen tecladista ¿si?- dice riendo apenas.
- No digas eso- dice angustiado Frank- Te pondrás bien.
- No quiero que mi amigo de toda la vida se convierta en asesino- le dice más serio – Te quiero mucho.
Y con una ultima sonrisa, James cierra los ojos para no volver a abrirlos.
Tras el vocalista, Ed y Bryan lloran en silencio. Frank mira el cuerpo de su amigo, sin creer lo que acaba de suceder. Y lentamente unas lágrimas caen por sus mejillas.
Del grupo el rubio siempre había sido el más fuerte, el que los mantenía unidos, siempre sonriendo ante la adversidad. Verlo así, destrozado, era devastador para sus amigos. Que no sabían que decirle para consolarlo. Pues ellos mismos, estaban cayéndose a pedazos por dentro.
Cuando por fin, Edward se iba a acercar a Leigh, este se puso de pie, y lo miro sonriendo.
- Bien, debemos darle un entierro digno de un héroe... ¿Me ayudarán?
- Juntos hasta la muerte- le dice Bryan abrazándolo todavía lloroso.
- Te equivocas amigo- le dice el vocalista- más allá de la muerte, por toda la eternidad.- Y mirando a Edward los abraza a los dos con fuerza.
A la mañana siguiente, los “Black House”, caminan por el cementerio, tras el ataúd que carga al integrante caído. Junto a ellos camina también Cristina. El cortejo sigue en silencio la marcha hasta la fosa, la última morada de James, donde sus amigos lo despedirán.
En el dolor no están solos, pues al cuarteto los conocían y querían mucho. La banda, se encuentra vestida como si fueran a presentarse a un concierto, pero para James este es el último.
El cura comienza a hablar sobre el paso a la otra vida, pero los chicos no atienden realmente. Cuando este acaba, es el turno de Frank.
- Agradezco a todos la presencia, apoyándonos y despidiendo a nuestro querido compañero, “Black House” ya no será la misma sin él... y por un tiempo, realmente seremos una “casa negra”- dice sonriendo con mirada nostálgica- Conozco a James desde que éramos pequeños, siempre fue mi compañero de travesuras, siempre nos tuvimos el uno al otro- suspira- Más que un amigo, James fue mi hermano, murió por mi, y me haré digno de ello. Que si tuve que quedarme yo en este mundo, sea para construir y no destruir. Trataré de hacer mi luto breve, pues se que él no querrá verme mal, pero echaré de menos al llegar oír su voz... echaré de menos no tener su apoyo, reír con sus bromas, compartir el día a día...- se toma una pausa, pues la voz se le había quebrado, levanta la mirada y les sonríe a sus amigos- Pero lo malo y bueno que vivimos, todos los recuerdos estarán presentes en mí...- Ahora se dirige a su amigo- ¿Sabías que estabas completamente loco?- ríe- por eso nos llevábamos tan bien... no nos olvides ¿si? Nos veremos pronto camarada. Te quiero hermano.
Tras un suspiro, vuelve a su asiento.
Nadie es capaz de hablar luego de aquel discurso, las palabras ya estaban dichas, no sé podía agregar nada sin parecer hipócrita, puede que el cariño existiera, pero el verdadero dolor era de unos pocos, de hecho, sólo de los tres amigos.
Luego de ello, Edward se dirigió hacia un rincón, para aparecer con un teclado totalmente rayado, lleno de firmas, lleno de recuerdos y risas que no se volverán a escuchar. Bryan y Frank se le unieron, y entre los tres arrojaron el teclado a la fosa:
- Nadie más que su legítimo dueño lo tocará- susurró Frank- sólo las notas más hermosas pueden ser interpretadas con el alma, y la última melodía que nos regalaste, seguirá sonando en nuestros corazones.
Los tres tomaron un puñado de tierra y al mismo tiempo lo tiraron sobre el ataúd; la gente lo imitó y cuando James estuvo completamente enterrado, las demás personas abandonaron el lugar dejando sólo al trío y a Cristina allí, en ese momento se escucha un trueno resonar por el cielo, y luego se puede apreciar como una a una empiezan a caer las gotas cada vez más abundantes, hasta que la lluvia desconsideradamente los empapa logrando traspasar la ropa y hundirse en la tierra, pero a ellos no les importa y se quedan contemplando el lugar donde James reposará toda al eternidad hasta que la noche se adueña del cielo y ya no tienen más remedio que irse de allí.
En silencio regresan a la casa y tranquilamente entran, pero al contemplar la sala, el sillón donde dormía James, Bryan no puede evitar echarse a llorar. Frank lo abraza, dejándolo llorar solo un momento y luego mirándolo le dice:
- ¡Vamos! Estas llorando igual que una niña- le dice riendo- te creí más macho.
- No juegues Frankie- le dice afligido el baterista.
- Sabes que James no querrá que lloremos- vuelve a abrazarlo- Sé que duele, pero nos tenemos a nosotros, además James no nos ha abandonado, ahora es nuestro ángel guardián.
Edward le dice a Bryan que lo acompañe a hacer café para todos, y así mantenerlo ocupado. Frank por su parte se sienta en el sofá.
-Al menos ahora dormiré más cómodo- dice sonriendo.
Cristina se abstuvo de hacer algún comentario o de intentar consolar a los tres amigos, apenas empezaba a conocerlos, pero no podía evitar sentir tristeza al ver a Frank, Edward y Bryan tan destrozados, por sobre todo a Frank tratando de mantener la eterna sonrisa en su rostro a pesar de que el corazón se le esté desangrando a cada segundo. Se acerca sin hacer ruido hasta situarse al lado de Frank en el sillón, en ese momento Cristina logra colar una de sus manos entre las del chico para hacer sentir su presencia, el vocalista, las aprieta firmemente.
- ¿Sabes que decía James cuando estaba triste?- dice para con la mano libre agarrar una lata de cerveza (ganada de la apuesta)- Que las penas había que llevarlas con alcohol... o mejor dicho ahogarlas...- Y acto seguido se toma la mitad de la lata de un solo trago.
Cristina se la quita suavemente – No estoy segura de que ello funcione Frank- dice, pero ella sigue su ejemplo y se la termina de beber – pero creo que esta vez estará bien si es por James-
- Creo que me convertiré en un “borracho conocido”- y entre risas dice- James me mataría... las cervezas eran de él- Dice abriendo una segunda lata para esta vez tomársela toda de un solo trago.
- Seamos dos entonces – le sigue Cristina tomando otra lata.
Antes de que una sola gota de alcohol cayera en su boca, Frank se la quita- No dejaré que caigas en esta clase de vicios... la cerveza no nos devolverá a los que ya se han ido...
- Entonces yo tampoco dejaré que tú lo hagas- le contesta tomando la bolsa donde se encontraban el resto de las latas, abrió la ventana y las tiró por ahí lejos – por mucho que James dijera eso, tanto tú, como él y yo sabemos que no ayudará en nada más que para destruirnos la vida y creo que James no querría que las nuestras terminaran de esa forma.
- Estas usando a mi amigo, contra mí- dice parándose- Algunas noches me quedaba con él tomando hasta que amanecía... hoy hubiera sido una de esas noches... pero esos malditos me lo quitaron- Dice apretando una lata con su mano, para luego descargarla contra la pared.
- No eres el único que los odia Frank – le recuerda Cristina.
- Lo sé princesita- Dice con una sonrisa tensa, para luego tenderse en el sofá con la vista en el techo.
- ¡Podrías dejar de sonreír de una buena vez! – exclama la abogada
- Sonrío si quiero, ¿acaso quieres que sea un amargado como tú? – dice sonriendo
- ¡¡¡Quiere que dejes de taparlo todo con ella, llora de una buena vez!!!-
- No tengo por qué llorar, él está mejor, así que sería egoísta... – ríe artificialmente- Tengo toda una vida y todo para ser feliz... ¿Por qué debería echarme a morir?
Cristina se harta y le pega una cachetada: - Nadie dice que te eches a morir- empieza- cuando a uno le duele llora y a ti te está doliendo, no es egoísta, sólo humano-
- Claro que me duele, tengo un corazón que late, pero- apunta sus ojos- ¡Mira! No recuerdo como llorar... desde que me quede solo, no tenía tiempo para hacerlo, y ya olvide...
- Mentiroso- dice acercándose a él hasta rodearlo con sus brazos y hacerlo apoyarse en su pecho – un humano siempre puede recordar como llorar, por muy fuerte que se haga, por mucho hielo que se forje a su alrededor, siempre va a saber como llorar.
En apenas un susurro- Pero no puedo, debo darles animo a Bryan y Ed...
- no los animarás correctamente si te encuentras de esta manera, porque ellos notarán si las palabras están vacías – le contesta- además, sólo soy yo, aquí no están ni Edward, ni Bryan, yo también puede escuchar tu silencio.
- Siempre volqué mis penas en un papel, mis versos cargaban con mi dolor- Se aleja para mirarla al rostro- ¿Sabes? Me avergüenza llorar ante ti- Dice sonriendo pero esta vez dos cristalinas lágrimas ruedan por sus mejillas.
- Entonces no miraré – le dice rodeándolo hasta apoyarse por detrás y ponerle la mano sobre los ojos- ahora no sé si estás llorando y tu tampoco tienes nadie delante de ti-
Frank ríe- Estás loca – pero ahora silenciosas lágrimas bañan su rostro- Te odiaré por esto...
- Puedo cargar con eso- le dice sintiendo humedecerse sus dedos.
- Pase lo que pase, no volveré a llorar. Rompí mi promesa esta vez, no lo haré de nuevo.
- Eso después lo veremos.
- Te... te odio princesita- le dice dejando de llorar y voltearse para verla.
- Uhm...- dice secándole el rostro- es una lástima entonces, porque yo no lo hago-
- ¿En serio? Y yo que creí que al menos me odiabas- dice pensando en “indiferencia”.
- Bueno, teniendo en cuenta lo que pasó ayer, creo que odiarte no está dentro de mi vocabulario – responde dándole un beso en la mejilla.
- ¿Entonces que hay para mi?- dice con un toque un tanto infantil.
- Eso es algo que aún no sé especificarte – contesta – pero digamos que por lo menos somos amigos-
- Suficiente para mi, “hermanita”- confiesa dulcemente.
- ¿¿Hermanita??-
- ¿O prefieres que te llame angelito?- dice sonriendo.
- No lo creo, yo diría que después de esta vida iré directo al infierno- le dice
- Entonces me portaré mal, para acompañarte
- ¿Aún más?- pregunta con un toque burlesco
- Si...- y luego de eso guarda silencio un instante- Oye... ¿me puedes abrazar?
- Claro – responde regalándole por primera vez una autentica y suave sonrisa.
El chico la mira completamente sorprendido para luego iluminársele el rostro- No sabes la alegría que siento, al saber que esa sonrisa angelical era para mi... Porque eso me pareciste cuando sonreíste: un ángel.
Cristina sólo puede atinar a sonrrojarse suavemente apartando su mirada.
- Limítate a que te deje abrazarte a mi- le dice con algo de vergüenza.
Frank piensa un momento y luego se acerca a ella y le tiende una moneda.
- ¿y esto que significa? – le pregunta extrañada
- ¿Si te pago... me abrazas? ¡No importa que no sea sincero!, pero es que lo...- “necesito” piensa con un tono mucho más sombrío al infantil que está usando. Cristina se da cuenta del pequeño error que cometió y le dice- no necesitas pagarme, desde ahora cualquier abrazo de mi parte va a ser sincero- y le abraza.
- Cris... esta noche...
- No será ningún problema- le responde a su incompleta petición.
- Gracias- susurra para luego bostezar.
- No hay de que- responde sentándose y haciendo que Frank se acomode en el sillón y a que apoye su cabeza en su regazo empezando a jugar con las hebras doradas.
- ¿Me das un beso de buenas noches?- Le dice con un tono más chispeante.
- Repite eso y me voy – le responde.
- No podrás... ¡quiero mi beso de buenas noches!
Cristina le mira un momento y luego lo bota.
- Mm... camita mía- murmura medio dormido.
- ¡Oye! No te duermas ahí- le dice
- Es mi cama hace 6 años- dice entrecerrando los ojos.
- Eres un niño- susurra tomándolo por los brazos para subirlo al sillón apenas –última vez que lo hago- le advierte besando su frente.
- Apuesto un departamento en Cancún a que no- dice con los ojos cerrados.
- Tú no tienes un departamento en Cancún- le reprocha.
- Por ahora... ¡la mafia hace milagros!- dice abriendo un ojo.
- Prefiero no seguir preguntando.
Pero Frank ya no responde, pues se ha dormido. Cristina mira al mimoso chico dormido, con rostro sereno, pareciera estar en completa paz… ¿o no?
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