sábado, 29 de marzo de 2008

|| Frank y Cris || Capítulo 14

Cristina despierta después de haber dormido sólo dos horas, se toma un café bien cargado para luego ir a bañarse y terminar de abrir los ojos, hoy le esperaba una dura jornada antes de llegar a Toledo y de iniciar la investigación para encontrar el libro o lo que tuvieran que encontrar en esa ciudad.
“Esto cada vez se complica más” piensa mientras se viste frente al espejo, comprado recientemente, el cual mira esperando que su reflejo cambie “Ahora que la necesito no aparece, realmente es una fastidiosa”
“De fastidiosa no tengo nada”le reclama desde el espejo “Y no creo que lo pienses te ayude a convencerme de que les suelte información sobre Az”
- Lamento decirte que ya me has confirmado una parte de nuestra hipótesis – le hace ver a Helena
“Eso no es difícil de comprender, te lo he gritado desde el principio mercenaria de cuarta”
- Deja de insultarme que yo no le he hecho - reclama
“Por supuesto que no lo has hecho, me necesitas”
- No lo niego - le responde - Y es obvio que nosotras jamás nos llevaremos bien como Nerissa lo planteó -
“Exacto, esa niña es astuta, cuídate, cuídanos de ella” le advierte “pero es una completa tonta al creer que podemos llevarnos en paz”
- Por ende quizás nos convenga, a ambas hacer un trato - le plantea la idea a la que estaba dándole vueltas desde la noche anterior en que la novia de Ed propuso que mejorara su relación con el espíritu.
“¿De qué estamos hablando?”
- Tu nos das información y/o ayudas con Azrael y yo te cedo mi cuerpo por un día - propone mirando a su reflejo
“Tentador pero no lo sé” le responde “¿Cuál es la trampa?”
- No la hay, es simple, información por mi cuerpo con carta blanca por un día -
“Lo tendré encuenta”
- Bien – responde viendo como el reflejo vuelve a la normalidad, para luego salir del baño, tomar su cartera, una cámara digital y dirigirse hacia la salida de su apartamento, era hora de ir a despertar a los chicos.
Toma un taxi y en una hora se encuentra golpeando la puerta de los “Black House”, espera unos minutos hasta que Edward le abre con un cansado buenos días.
- Buenos días para ti también Ed – a lo que el músico sonríe.
- Pasa los chicos aún duermen- le comenta.
- Me lo suponía – responde viendo como Frank aún sigue en el sillón y a Bryan sentado en una silla todo desparramado con la baba colgando, pero vestido.
- Frank despierta- le ordena pero obviamente el rubio no hace ningún signo de haberla escuchado, sólo se revuelve un poco y sigue en su séptimo sueño - Le dije que no tendría compasión – suspira yendo a la cocina por una jarra de agua – Te doy una última oportunidad: ¡Despierta! – nada y el agua cae rápidamente sobre el rubio durmiente.
Un rosario completo brota de la limpia boca de Frank, quien de un salto sale del sofá y mira a su asesina de descansos con resentimiento.
- Te lo dije – responde simplemente para luego dirigirse a Bryan y zamarrearlo suavemente – Bryan despierta – le habla con ternura despejándole el pelo de la cara.
- ¿Eh?- pregunta el pelirrojo medio desorientado.
- ¿Por qué a él lo despiertas dulcemente y a mí me matas de un ataque al corazón? ¡No es justo!
- Él es mi hermano pequeño – contesta simplemente – Bryan despiértate que tenemos que viajar y tú conduces – le recuerda.
Frank gesticula imitando a Cristina y luego acercándose a su amigo, lo empuja de la silla
- ¡Despierta animal! – y antes de que cualquiera de los dos pueda agredirlo corre al baño.
- ¡¡¡¡Cobarde!!!! – le grita Bryan parándose del suelo – idiota celoso.

Después de unos minutos todos se encuentran reunidos en la sala, Frank mirando aún con mala leche a Cristina y ella ignorándolo completamente, luego salen a la calle para iniciar el viaje.

- ¡Hey chicos! – les detiene Bryan – hay que pedirle el auto al vecino – recuerda alegremente y con una sonrisa maliciosa se dirige a la puerta de la casa del hombre, que siempre les “presta” su vía de transporte sin ningún problema, sacando un pequeño alambre que inserta dentro de la cerradura que al cabo de unos segundos cede permitiéndole entrar y sacar las llaves del auto.
- ¡Ya las tengo!- avisa saliendo de la casa y abriéndoles las puertas del vehículo a sus amigos.
- Bryan dime que si lo pediste – le pide Cristina
- emmm…no puedo- contesta el colorín encogiéndose de hombros.
- Algún día vas a terminar en la cárcel por esto y no te voy a sacar – le advierte subiéndose sin más remedio.
Frank mira al baterista y rompe a reír- Si, como no.
Como respuesta Bryan arranca veloz como siempre doblando por un “atajo” que según él, los llevaría antes a la carretera sin el atochamiento típico de la semana. El auto carecía de cinturón de seguridad, así que no había más opción que agarrarse de donde pudiesen; Edward estaba igual de asustado que Cristina a pesar de vivir con el “piloto”. De pronto surge de entre unos arbustos una vaca que obliga al conductor a dar la vuelta violentamente y con una maestría increíble, sin embargo, eso no quita que ayan quedado todos arrimados sobre Frank que tenía la cara enterrada en el vidrio, gracias a Dios o sino hubiera salido volando muy lejos del auto.
- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Bryan!!!!!!!!!!!!!!!!! – grita Cristina histérica - ¡¡¡¡¿se puede saber que Diablos intentas hacer?!!!! ¡¡¡¿Matarnos, estrellarnos, hacernos polvo, puré o cualquier tipo de masa palpitante de carne?!!!
- Lo siento hermana, es culpa de la vaca no mía, pero mira ¡ya llegamos a la carretera!
- Eso es genial amigo, solo una cosa… ¡Edward, quitate de encima mío! – ruega Frank todavía contra el vidrio.
- ¡Fue la vaca! – se disculpa bajándose el bajista.
- Ni aunque fuera un rinoceronte, trata de manejar un poco más despacio por favor – le pide o más bien e ordena Cristina bajándose también de lo que había sido un enrredo de manos, piernas y brazos que estaba contra el cristal.
- De acuerdo, de aquí en adelante es todo recto, así que acomódense señores, que este será un largo pero placentero viaje- anuncia alegremente Bryan poniendo el aire acondicionado, pues el calor iba en aumento; e introduciendo un Cd subió el volumen al máximo y los parlantes comenzaron a retumbar cuando el Heavy Metal inunda el auto.
- Bryan…- comienza a decir la abogada empezándole a inflarsele una vena en el cuello – ¿Podrías bajarle un poco a la música?
- ¿qué dices? ¡No te escucho! – responde el bajista sin ponerle real atención.
- Qué le bajes el volumen- pide nuevamente empezando a perder la poca paciencia que tenía en esos instantes.
- ¡¡Qué no te oigo!!- vuelve a contestar.
- ¡¡¡Qué le bajes maldición!!! – le grita justo al lado de su oído.
- ¡No grites! Ya te escuché –
- A ver, princesita, el auto es técnicamente nuestro así que nosotros decidimos el volumen de la música, pero soy una buena persona y te propongo algo, la música como está, a cambio de la velocidad mas o menos prudente que lleva Bryan en este momento.
- Extorcionista – se queja Cristina.
- Deberías estar acostumbrada nena- contesta el rubio sonriendo y acomodándose en el asiento.
- sólo cállate quieres- le ordena y también se acomoda en su asiento – quería dormir un poco nada más, pero olvídalo no sé como pueden si quiera soportarla-
A pesar del comentario de Cristina en poco tiempo la somnolencia llega a los chicos, la temperatura adentro era perfecta y tras un par de minutos Edward, Cristina y Frank se encontraban profundamente dormidos en los asientos traseros.
- Malos amigos – murmura Bryan mirándolos por el espejo retrovisor- ellos duermen y yo conduzco, ni siquiera por compasión alguno se quedó despierto.
Pero las escasas horas de descanso terminaron por vencer al conductor, el largo y monótono camino acabaron por dormirlo al igual que sus amigos. Y por un tiempo más o menos largo el auto se condujo solo por la carretera, hasta que unas sirenas sobresaltaron a los chicos y principalmente al pelirrojo que simulando haber estado siempre conciente se hizo a un lado del camino.
- Disculpe señor ¿Me permite su licencia? – le ordena el oficial de la patrulla que lo detuvo.
- Claro, oficial – dice relajado pasándole la licencia que su interlocutor examina- ¿esta todo bien no?
El tipo no contesta y le pide los papeles del coche.
- ¿Los papeles del coche? – pregunta haciéndose el que no oyó, pero el oficial lo mira atentamente.
El baterista abre la guantera del auto y comienza a revisar pero no hay nada, luego toma su mochila y la da vuelta tampoco nada, comenzando a desesperarse toma la cartera de Cristina y revisa más que nada para ganar tiempo. Con todo ese escándalo sus amigos se despertaron y miraron la escena confundidos.
- Cristina ¿has visto los papeles del auto?- pregunta claramente asustado su hermano.
- ¿Los papeles? ¡Por supuesto los papeles! Espere un segundo oficial que me están llamando por el celular – habiendo marcado sigilosamente los números para llamar a Bill y Alex - ¿Aló? ¡Hola Bill! Es el dueño del auto, si, si tu auto está en perfectas condiciones vamos en el kilometro 250 de la carretera hacia Toledo… Si incluso estamos con ese Paco ¿quieres que lo LLAME que él sigue en su 1245 sueño? No, bueno… adiós-
- Comprendido Cris- contesta El detective al otro lado de la línea buscando el sector donde se encontraba la patrulla para introducirse en su señal de radio y mandar un falso llamado.
“Alo a todas las unidades dirigirse a el Banco Centra tenemos un código Rojo”
- Esperen aquí ya vuelvo- ordena el oficial corriendo a su auto y partiendo hacía el sitio indicado.
Bryan no espera más y acelera a toda potencia, es aquí cuando recien despierta el vocalista
- ¿Amigo que pasa? ¿Qué les pasa, parecen asustados?
- Pues que me do.. digo! Que casi nos meten presos, no encontré los papeles del auto y Cristina tuvo que intervenir para que
- ¿Los papeles del auto? – interrumpe Frank- pero si los tengo yo, toma- y se los pasa, totalmente relajado.
- Frank…- trata de controlarse Cristina – la próxima vez déjalos a la mano, de ser posible en la guantera ¿Si? – le pide con dificultad.
- ¿Pero qué hice? – pregunta al verla enfadada- ¡mujeres!- y luego murmurando por lo bajo agrega- ahora es mi culpa que a Bryan se le queden los papeles y se quede dormido mientras conduce.
El viaje continúa tranquilamente hacia su destino sin más altercados ni conductores raptados por Morfeo, llegando en una tranquila tarde de verano a la ciudad de Toledo.
- Bien, ya llegamos sanos y salvos- declara Bryan estacionándose en un aparcamiento - ¿Dónde debemos ir ahora? – pregunta mirando a Frank.
- Mira, según yo, es en la catedral, pero no estoy seguro, así que ustedes dos- dice mirando a sus dos amigos- irán a revisar otra iglesia o algún otro edificio que les parezca similar a la iglesia, no sé. Cristina y yo iremos a la catedral a buscar… algo que nos indique donde debemos ir después supongo.- dice no muy convencido- nos vemos aquí al anochecer, en marcha niños ¡Buena suerte!
Las parejas se separan, Ed y Bryan se dirigen al este, mientras que Cristina y Frank siguen derecho hasta encontrarse frente a la Catedral de Toledo.
Al entrar pueden contemplar una serie de imágenes bíblicas, largas bancas dispuestas en dos columnas, candelabros colgando entre arcos y el gran altar dividido en tres que a primera vista los dejaron sorprendidos por la majestuosidad de la construcción, pero que luego tuvieron que empezar a analizar en busca de alguna pista que les indicara a que lugar deberían de viajar en un futuro bastante cercano.
- Frank- le habla la abogada - ¿Qué se supone que estamos buscando?-
- No lo sé- pero ya que esto es un mapa debe ser una pista, una señal divina que se yo, algo que nos lleve a otro lugar.
Cristina mira a Frank adustamente, “algo” eso era un poco amplio, caminaron por la catedral mirando con curiosas cada rincón de la construcción gótica. Las horas comenzaron a pasar rápidamente y seguían recorriendo la catedral, Cristina cada vez más a fondo y Frank cada vez más distraído. Cuando por décima vez pasaron frente al altar, el chico se queda mirando algo atentamente y al parecer concentrado.
- ¿Qué estas viendo? - le pregunta la abogada tratando de vislumbrar lo que atrajo la atención del músico.
Frankie camina lentamente frente al altar, ahora ya no mira un punto fijo sino que todo el altar con una expresión ausente, como si viera algo más allá del altar y de la mismísima Catedral, sin atender en lo absoluto a su acompañante.
- ¡Frank despierta! – exclama Cristina poniéndose en frente para notar que sus ojos parecen nublados - ¿Frank?-
El joven sigue sin contestar pero algo parecido a una sonrisa se dibuja en sus labios, parece anormalmente sereno.
- Me estás asustando – le pide empezando a preocuparse ¿Qué haría si Azrael hacía acto de presencia allí mismo?- ¡ FRANK!-
- Cris… ¿oyes eso? Es hermoso – dice como si recién se diera cuenta que la abogada estaba enfrente de él, pero sigue sin mirarla.
- ¿Qué cosa? Yo no escucho nada, ya basta, deja de hacer lo que sea que estas haciendo – le pide algo alarmada ¿Ahora estaba escuchando voces?
- Es tan cantando… ellos… - el rubio cierra los ojos totalmente extasiado.- Si pudiera ir con ellos…- abre los ojos haciendo que Cristina se sobresalte- claro ¡iré con ellos!
Cristina ve como el cantante se dirige a altar e intenta detenerlo, pareciera como si estuviera en trance y contemplar sus ojos no la tranquilizaba en lo absoluto: estaban comenzando a tornarse violetas - Frank despierta por favor – le ruega – Frank vas chocar contra el altar es sólido, no se traspasa ni nadie está cantando – advierte siendo arrastrada por el vocalista – ¡No podemos traspasar la reja!-
Como si hubiera escuchado los ruegos de Cristina se para en seco a un centímetro de la reja y su expresión se torna seria. Mirando de manera extraña ese algo que llevaba un buen rato oyendo y escuchando.
- Frank dime que ahora si eres tú – le pide Cristina
El chico no se inmuta pero abruptamente su mirada se vuelve asustada y como si algo fuera a golpearlo retrocede chocando contra una banca y cayendo sentado en el piso. Inmediatamente los ojos del músico vuelven a la normalidad.
- ¿Qué ha sido eso? – le pregunta la abogada sin acercársele.
Frank se para lentamente y se acerca a ella mirándola fijamente.
- ¡bu!- grita asustándola y rompe a reír. – ¡Dios! ¡Como saltaste!
- ¡¡Pero que demonios te sucede!! – le reta haciendo que las pocas personas de adentro de iglesia la miren molestamente – ¿Estás loco? Para que pregunto ¿Quieres matarme de un paro cardiaco o qué?-
- Claro que no... y quizás si me este volviendo loco- dice serio mirando a su alrededor- sigamos mejor, quiero irme de aquí- y huyendo de cualquier otra pregunta se aleja de ella como si de pronto le hubieran dado unas ganas increíbles de explorar la iglesia.
- Espérame – le ordena, pero el músico no la toma en cuenta y sigue alejándose hasta quedarse frente a la salida: una gitana se encontraba bailando y cantando en adoración a la virgen junto a un jorobado cerca de una estatua de María.

“María madre de Dios cuyas lágrimas forman el río que rodea el corazón oscuro del seno mortal, protege nuestras almas en pena que rondan el mundo de tu hijo Jesús,
Señor de todo lo creado y alma del alma del mismísimo Creador”
“María madre de Dios cuyas lágrimas forman el río que rodea el corazón oscuro del seno mortal, te ofrecemos una nueva morada en el centro de la ciudad luz donde puedas yacer permitiéndonos adorar tu pureza y bondad”
- ¿Esa no es Esmeralda y Cuasimodo? – pregunta Frank mirando a la gitana y al jorobado- sí, debe ser ella, es igual.
- Eso no nos interesa Frankie – le reta un poco molesta – lo que si nos debe interesar es por qué repite la misma frase que está grabada debajo de la estatua de la virgen entre dos alas-
El vocalista lee por primera vez el mensaje- ¿ciudad luz? ¿eso no es Paris?
- Exacto y parece que nuestro próximo destino es Notre-Dame – le informa la abogada.
- Sí, Esmeralda y Cuasimodo lo confirman- Cristina lo queda mirando- ¿Que? Cuasimodo era el campanero y Esmeralda casi muere… ya me callo.
- Mejor así, yo lo había deducido porque la frase describe un lugar rodeado por un río para la Virgen y eso caía directamente en el Sena, que casualmente rodea esa iglesia – le explica.
- Ah, claro, es lógico- concuerda Frank descaradamente- ya va a anochecer volvamos y le damos la buena nueva a los chicos.
Salen de la iglesia a una de las angostas calles de la ciudad, vacía y silenciosa como siempre, no habían caminado ni un minuto cuando una sombra se lanza contra Cristina demasiado rápido para que ellos pudieran reaccionar.
- ¡Cristina!- exclama volteando a verla, para encontrarse con una escena nada de agradable que lo impulsa a acercarse.
- No te muevas y la niña sigue viva- dice el sujeto que mantiene inmovilizada a Cristina, poniendo una daga en su cuello.
- Zadaquiel ¿Qué quieres?- dice Frank claramente enojado, pero aún así hace caso de la advertencia del ángel.
- Sabes a que he venido… dámelo y ella sigue con vida.
- ¿Por qué habría de creerte?- contesta Frank, pensando si la secta sabría que activó el mapa
- No tienes mas opciones… ¡dame el collar! No quiero dañarla, en serio, no soy como Jofiel, pero si te resistes…
- No sé te ocurra hacerte el héroe idiota – le advierte Cristina – NO se lo des –
- ¡¡ Tú cállate mujer!! – le ordena el ángel
- Oblígame angelito sin alas – le reta la abogada.
Como respuesta, Zadaquiel entierra suavemente la daga en su cuello, haciendo que un pequeño hilillo de sangre caiga.
- ¡Cris...! – exclama el portador tratando de acercarse pero solo consigue que este entierre un poco más la daga.- ¡Basta, maldito cabrón!
Frank desata el collar y lo apreta en su mano, tratando de pensar, debe haber una manera, tiene que haberla, en las películas los buenos siempre tienen una salida, o mejor dicho tienen suerte. Esta vez, al parecer, para Frank Leigh no habría suerte.
- Esta bien Zadaquiel…
- ¡No hagas tonterías! – Grita Cristina haciendo una mueca de dolor al sentir nuevamente el filo del arma blanca- repito ¡NO LO HAGAS!-
- Maldición ¡No dejaré que te maten princesita, ni aunque tuviera que entregarle la llave del infierno!
- ¡IDIOTA NO ME LLAMES PRINCESITA! – grita media desesperada para evitar que entregue el collar.
- Escuchen estoy harto de esta peleita de casados o me entregas el collar ahora o la decapito en frente tuyo – advierte el ángel enojado de tanta discusión estúpida enterrándole la daga en la pierna derecha sacándole un grito de dolor a la chica – ¿Y Bien?
- ¡Basta por favor! ¡Te lo daré, pero deja de hacerle daño! Por favor…- ruega angustiado- a la cuenta de tres yo tiraré el collar y tu me darás a la chica ¿si? … bien, uno, dos... tres.
Frank tira el collar al tiempo que el ángel, cumpliendo su palabra, le tira a Cristina. El rubio la ataja y acomodándola la toma en brazos y la mira preocupado.
- ¿Cómo te sientes?
Cristina no responde y le pega una cachetada – No debiste hacerlo – le reta pero no tiene más fuerza para seguir alegando – juntémonos con los chicos hay que recuperar el collar-
El chico asiente sin siquiera inmutarse por el golpe, pero se queda quieto un instante y luego camina hacía la plaza al lado de la iglesia. Sienta con delicadeza a la herida y se arrodilla frente a ella.
- Permiso- dice Frank rompiéndole el pantalón hasta la altura del muslo, dejando al descubierto la herida. El chico toca suavemente la pierna de ella.
- ¡¡Pero qué haces ahora pervertido!! – le grita entre nerviosa y asustada.
- Solo quiero ayudarte- responde mirándola un instante para luego bajar la vista.
Frank pone su mano sobre el corte y cierra lo ojos con el seño fruncido, tras unos segundos de silencio Cristina siente un cosquilleo que lentamente le quita el dolor y cuando mira su pierna la herida ya no está. El músico se apoya en su mano izquierda como si estuviera cansado, pero sonríe.
- ¿Cómo hiciste eso…? – pregunta la chica asombrada
- Querer es poder- responde simplemente y se pone de pie- ahora tira tu cabeza hacía atrás.
Cristina obedece dudosa apoyándose en la banca y dejando a la vista los cortes que le hizo Zadaquiel hace unos instantes. Él repite el mismo proceso y cuando acaba la mira tratando de no parecer cansado.
- Lamento que hayas… es mi culpa, lo siento- murmura Frank mirando el piso.
- No digas tonterías que ya has hecho bastantes por hoy, ninguno de los dos tiene la culpa sólo la secta así que ahora después de hacerte el héroe no te hagas la víctima – le hace ver Cristina
- Siempre con esos comentarios tan cariñosos princesita- dice tras soltar una carcajada “auque siempre logran subirme el ánimo”- Venga, vámonos, ya anocheció y los chicos deben estar preocupados y tendrán razones para estarlo más aún.
- Sin duda alguna – le da la razón – hay que volver a Barcelona de seguro deben entregársela a Sariel y dudo que toda la secta se halla movilizado para atraparnos – “Y también debemos averiguar si nos están espiando” piensa Cris.
Caminaron hasta llegar al sitio acordado, donde Bryan se paseaba como gato encerrado, al verlos corre hacía ellos y abraza a su hermana.
- ¿Estás bien Cris?
- Si, no te preocupes – le contesta respondiendo al abrazo – sólo tuvimos un altercado y perdimos el collar–
- ¿Perdiste el collar?- dice Bryan mirando a su amigo- ¡Eres idiota! ¡¿Cómo mierda se te ocurre perderlo?!
- Si, gracias, estoy bien amigo- ironiza Frank- ¡¿por que no te vas un poquito a la mierda?!
- ¡No empiecen a pelear como niños pequeños! – interrumpe Edward antes de que se alargue – Cris ¿Qué fue lo que pasó? –
- Nos emboscaron a las afueras de la Catedral, por cierto ya sabemos a donde debemos ir, y Zadaquiel me tomo y amenazó a Frank con matarme si no le entregaba el collar, así que hicieron un trueque, por eso perdimos la piedra- le contesta.
- Claro, porque como soy tan idiota preferí cambiar el collar por la vida de TÚ hermana- dice mordazmente el rubio.
- Al menos no te hicieron daño…- dice Bryan mirando a Cristina- ¿Qué le pasó a tu pantalón?
- O mejor ¿y esa sangre?- pregunta Edward.
- Lo habitual con los secuestros para obtener algo a cambio: daño a la víctima para estimular a quién posea el objeto y lo entregue - les explica
- ¿Cómo no tienes nada entonces aparte de sangre?- pregunta su hermano
- Eso fue obra de Frankie- aclara – así que pregúntale a él como lo hizo porque yo no tengo idea-
- Querer es poder- repite el rubio
- Ya, en serio amigo ¿Cómo lo hiciste?

“- Por favor… esta herida… es mi culpa maldita sea- se repetía Frank tras mirar a la chica entre sus brazos.
Frank…dice una voz dentro de él, sintiendo una extraña fuerza fluir por su cuerpo.
- ¿Azrael?- dijo un poco conmocionado, por primera vez sentía al ángel concientemente dentro suyo- ¿Puedes ayudar?
Obedezco al portador.
- ¿Cómo es posible si ya no tengo el collar?
Yo estoy dentro de ti, soy parte de ti, ese objeto solo me mantiene dormido.
- Siempre que no desee matar a alguien claro- dice sombríamente, pero el ángel guarda silencio.- ¿Puedes curarla?
Tú puedes. Pero la energía que le darás será tuya
- Lo haré…”

- Sólo pedí ayuda… y me escucharon- Sonríe.
-Claro…- dice Cristina con obvia incredulidad – mejor vámonos tenemos que interceptarlos antes de que salgan a la carretera-
Rápidamente subieron al auto y Bryan arranca.
- ¡¡Aquí vamos!! – exclama el pelirrojo apretando el acelerador a fondo dejando las llantas gravadas en el pavimento.
Salen de la ciudad sin rastro de que alguien lo haya echo antes que ellos, y buscan algún automóvil sospechoso, pero en un día de semana es poca la gente que sale de paseo a otra ciudad, por lo que la calle esta desierta. Bryan da vueltas lentamente hasta que se resignan a que de haber salido ya se fueron, así que vuelven a la carretera con un conductor acelerando a una velocidad alarmante bajo la justificación de “quizás los alcancemos, nos llevan mucha ventaja”.
Pero lentamente sus esperanzas de recuperar el collar se desvanecieron y están demasiado cansados para ponerse a rondar por otras ciudades, así que confiando en que el collar llegaría a manos de Sariel, siguieron la ruta a Barcelona.
A pesar del cansancio, nadie parece querer dormir, todos están pensativos y preocupados. Frank mira por la ventana sin poder retener el impulso que lo hace llevarse la mano al cuello sin hallar nada que tomar.
- Lo recuperaremos- dice Cristina – no te preocupes eso es algo que haremos sin importar las consecuencias, y esta vez espero que no cometas estupideces, yo acepté entrar en este juego y vamos a ganarlo-
El vocalista la mira en silencio y luego murmura- Gracias- “Más que nada me preocupa las consecuencias que puedan haber de mi actual estado hacía ti, no me perdonaré si te hago daño” piensa sin quitar la vista de ella sin sonreír.
- Será mejor que duermas – sugiere Cristina rompiendo el contacto visual – debes estar cansado después de haberme curado-
- No… no tengo sueño- “no puedo dormir”
Después de esa pequeña conversación el viaje sigue en completo silencio hasta llegar nuevamente a su ciudad y dirigirse hacia la casa de los chicos.
- Será mejor que te quedes esta noche con nosotros – sugiere Ed abriendo la puerta – es lo más recomendable después de lo que ha pasado hoy-
- Ni se te ocurra decir que no – salta Bryan – no permitiré que dañen a MI hermana-
- Ni que fuera una niña pequeña- se queja Cristina – recuerda que el menor eres tú –
- ¿Y qué? Yo soy hombre, tengo que protegerte- reclama el colorín
- No digas sandeces, ya no estamos en la edad media – le reta
- No importa ya has pasado demasiado tiempo sin mi, ahora me aguantas – contesta el baterista
- Bryan basta – dice algo enojada
- Si hermana – responde
- Bueno, si ya dejaron de pelear- interrumpe Ed – Te cedo mi cama Cris –
- Gracias Ed –
- Edward duerme en el sofá, yo vuelvo a mi antigua cama- dice Frank.
- Entonces, buenas noches chicos- Dice Bryan entrando a su habitación- vamos Cris –
- De acuerdo, hasta mañana – se despide pero antes de entrar al cuarto le dice al cantante – por cierto Frank, gracias por curarme-
- ¿eh?- dice un poco sorprendido y luego torpemente agrega- de… de nada prin… ¡digo!.. De nada Cris.
Ante esto la abogada sólo le regala una suave sonrisa y cierra la puerta.
- Te gusta ¿eh?- le dice Ed viendo el suave sonrojo en su amigo.
- No es nada…- contesta apoyándose en la ventana mirando el cielo- Ed… ¿sabes? Cuando ví a Cristina herida lo único que quería era poder ayudarla, a cualquier precio… y Azrael me habló, no dijo nada que nos sea de utilidad, pero sentí su presencia y su poder, él me dió el poder para ayudarla.- Edward lo escucha mirándolo en silencio a su lado- Hay algo que me asusta… la piedra lo mantenía dormido pero ahora que no la tengo… si el lo desea y si no lo controlo… me aterra saber que pasará, no puedo dormir hasta recuperar mi collar.
- ¿Y si tardamos una semana? – le pregunta, Frank abre la boca para contestar pero la cierra sin decir nada- no seas idiota, ¿Te parece malo Azrael?
- No es malo, solo cumple… mis deseos.
- ¿Tan horrorosos son tus deseos?- dice con una sonrisa divertida que se acentúa mas cuando su amigo inconscientemente dirige una rápida mirada a la puerta por donde entró Cristina- Es por ella nada más.
- Azrael quiere a Helena, si sale… no sé.
- “Y tu quieres a Cristina”- piensa Edward- hagamos algo amigo, duerme y si de pronto te paras en mitad de la noche te pego con la guitarra y te dejo inconsciente.
- Mejor ve el color de mis ojos antes de golpearme, abusador- dice Frank tirándose en la alfombra.
- No prometo nada, solo cumplo con ayudarte con tu “pequeño” problemita- se defiende recostándose en el sillón.
- Ed, gracias por escucharme.
- A alguien tenía que tocarle ¿no?- dice falsamente apresumbrado- Que descanses Frank.

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