sábado, 29 de marzo de 2008

|| Frank y Cris || Capítulo 8

Comenzaba a amanecer y Frank sentado en la ventana contemplaba los primeros rayos del sol, pensativo.
No entendía por qué había reaccionado así. Algo tenía claro, no era culpa de Cristina, era algo dentro de él.
La noche anterior cuando se metió en la pieza de sus amigos, tenía en su corazón sentimientos encontrados, se sentía desesperado, asustado, triste, molesto. Tuvo un extraño e intranquilo sueño, y cuando despertó, se encontraba en completa paz.
“Tendré que disculparme con Cristina” pensó el músico, jugando con su collar. Levanto la piedra y la puso frente al sol, era hermosa y extraña. Nunca se la había quitado, desde que su madre se la entregó.
Recordó de pronto, que a veces había sentido que la piedra despedía calor, incluso unas leves palpitaciones.
- ¡Frank! Estás grandote para pensar esas estupideces- se dijo sacudiendo la cabeza para despejarse- Debo ocuparme de ese circo infernal.

-¡¡Frank despiértate ya!!- lo llamó una voz desde al cocina, era Edward - ¡Si no te levantas ya te quedas sin desayuno! - le advierte
- ¡Estoy despierto!- le grita el vocalista, entrando en la cocina.
- Ya era hora Frank- dice un poco molesto Bryan- Oye ¿Se puede saber que te pasó ayer con Cristina?-
- No es nada... no quiero hablar de ello- contesta con tono apagado, tomando la taza de café y una tostada.
-No tenías porque tratarla así- le reta, y por primera vez en mucho tiempo adoptando un tono serio agrega- ella es diferente, tu mismo lo dijiste, trátala como tal -
- ¡No hables de lo que no entiendes!- brama el chico golpeando la mesa con el puño- Te pones de su lado sin preguntarte "¿que le pasará a mi amigo?"
- Tal vez porque pienso que tu si nos tuviste a nosotros, pero ella no tuvo nadie, ni siquiera un hermano con quien peleara el día entero- le dice
“Eso fue su decisión… Además, ella a tenido una vida tan dura como la mía, Cristina quiso jugar a ser perfecta, y yo… no se ha que juego”. Frank se encuentra irritable, pues no entiende que sucede con él, así que decide callarse y abandonar la cocina.
- ¡Amigo! ¿Qué pasa?- dice Edward entrando en la sala.
- Voy a buscar la limosina y los trajes- dice dándole la espalda- Nos vemos luego.
Antes de que el bajista pudiera responder, salió. Se montó en su moto, con la mente llena de mil pensamientos, suspiró; y arrancó a toda velocidad, adentrándose en las oscuras callejuelas del barrio negro.

Mientras tanto Cristina se encontraba en el baño preparándose para ir a su oficina un momento antes de pasar a ver a Bill y Alex, en eso su reflejo de su nuevo espejo la mira con una mueca de desagrado.
- ¿Pero qué diablos…?- empieza a decir
- ¿Qué tal princesita? ¿Me extrañaste? – le pregunta con un tono burlón
- ¿Qué quieres ahora? – le interroga resignada a lo que sea que le esté hablando en esos momentos, no estaba para ponerse a pensar que diabólico ser podría tratarse.
- Directo al punto, ¿no?- exclama su reflejo – Diabólico ser, yo creí que esos eran los payasos – se burla nuevamente
- Estoy empezando a dudar ello – responde entre dientes pero con su típica mirada inexpresiva – repito: ¿Qué quieres?
- Molestarte, joderte la vida, volverte lo suficientemente débil psíquicamente para ocupar tu cuerpo y comerme al bomboncito al que estas desperdiciando, volver a disfrutar de la vida y gastarme todo tu dinero…- empezó a enumerar- con eso no estaría mal por el momento-
- Esto es una pesadilla- suspira la abogada
-Pesadilla – repite su reflejo – yo lo seré para ti, que no te quepa duda, pero esto recién está comenzando niñita- le advierte antes de dejar de manipular el reflejo del espejo, ahora sólo se veía Cristina
- ¡Oye! Espera- le grita – ¿Qué quiso decir con eso?
“Bien voy de mal en peor, peleo con Frank y ahora con mi propio reflejo que me amenaza con posesionarme a mí misma” piensa volviendo suspirar antes de abandonar su departamento.

- Está bien, Cris – le dice Alex pasándole el brazo por un hombro- pero si las cosas se complican prométenos que nos llamarás
- Está bien- suspira la abogada – pero sólo si me meto en algo que valga al pena que interfieran –
- Eres la amiga que más problemas nos ha dado- comenta Bill revolviéndole el pelo – pero la que más logra ayudarnos-
- Las ventajas de ser la mejor abogada del país – contesta simplemente tomando un trago de cerveza – Bien chicos, que tiene para mí-
- Lo siento Cris pero eso es una sorpresa- le dice Bill divertido
- Te explicaremos cuando nos juntemos con tus amigos y futuro novio – agrega Alex - Si es que ya no lo son-
- El no es mi novio ni lo será- responde Cristina con un tono irritado – y más te vale no hacer ese tipo de bromas cuando estemos allá – advierte en un tono calmado y sin expresión, pero la amenaza estaba implícita.- Pero bien, son las 18:30 y el concierto empieza a las nueve, es hora de irnos - agrega luego aligerando el tono de su voz
- Bueno, es hora de conocer a los famosos "Black House" - es lo último que exclama Alex antes de cerrar la puerta de la oficina en que se encontraban.
Ya casi a las 7 de la tarde suena el timbre en casa de los músicos. Frank, de mejor humor abre la puerta.
- ¡Cris!- dijo son poder evitar sentirse culpable, fijo su vista en los otros dos acompañantes tras cristina.
- Buenas tardes Frank- le saluda cortésmente- ellos son Alex y Bill-
- Hola Frank- saluda despreocupado Bill extendiéndole la mano
- Buenas tardes - saluda también Alex, pero más tranquilo que el anterior.
Frank estrecha con su habitual sonrisa las manos de los dos hombres- Un placer conocerlos, Cristina me ha hablado mucho de ustedes, pasen por favor
- Gracias- dice Alex- pero primero les traeremos un par de regalos - e intercambia una mirada cómplice con Bill.
- ¿ah si?- dice un poco temeroso el músico. "Lo que me faltaba, soportar un par de mari..."
- Creo que les gustarán- agrega el pelinegro de ojos marrones antes de dirigirse al auto con Alex para sacar un par de mochilas y luego entrar en la casa.
- ¿Qué son?- dijo Bryan entrando en la sala.
- Bryan, Edward- empieza a decir Cristina- ellos son Bill y Alex - dice señalando al pelinegro y al castaño de ojos verde agua, correspondientemente.
- Bueno - empieza Alex dando vuelta la mochila sobre la mesa - empecemos: El prendedor de rosa que ven es un microcomunicador, Cris es para ti; mientras que los botones son de los chicos.
-Y estos especies de botones color piel se ponen dentro del oído- explica Bill - por allí escucharán las respuestas de sus compañeros. Este lápiz elegante, si se fijan: en la parte de atrás tiene un pequeño agujero- dice señalando- es una cámara fotográfica digital, tiene tres botones, uno es para sacar con infrarrojos, el 2 normal, 3 flash.
-Además se conecta con este laptop- agrega Alex - toda foto que capture se envía directamente a la computadora.
Estos zapatos- continua el otro- si golpeas la parte de atrás de la suela activará un censor que hará aparecerla punta de un cuchillo en el zapato, son muy útiles. Estos aretes, son explosivos plásticos- le indica a Cristina- son pequeñas pero muy potentes. Frank: este reloj contiene una tira de 18 pastillas: las verdes son alucinógenos, las azules somnífero y las amarillas paralizantes. Y por supuesto estos botones son bombas lacrimógenas y estos otros, de humo normal, Bryan nunca se sabes cuando en una escapada necesitaras distraerlos un momentos, también va para ti, Edward.
-Y Creo que eso es todo, ¿no Bill?-
El trío de amigos se mira pasmado, el primero en hablar es Bryan.
- ¡Esto es misión imposible 10!- ríe- Y como ya sabemos pelear, Ethan es una alpargata a nuestro lado.
-¡ahhhh! las ventajas de ser los mejores- dice Bill limpiando un polvo invisible de su chaqueta.
- Espero que todo esto, sea exagerado- Dice Ed, mirando un poco incomodo a Bill
-¿Exagerado? esto es sólo una minúscula parte de lo que ocupamos generalmente- dice Alex como si fuera poca cosa lo que les habían pasado recién.
- Bueno, nosotros estamos acostumbrados a la crudeza- Dice Frank- Modos opuestos, pero mismos mundos.
- Pero esta vez tiene que ser más sutiles- advierte Alex- meterse con sectas no es un juego.
- Lo decimos por experiencia- agrega Bill
- No jugamos- dice Bryan un poco ofendido- En este lado de la ciudad no existe la justicia... nacimos en ella y en la miseria...
-Criados en las calles, sabemos sobrevivir- continúa Frank.
-No les estoy criticando su modo de vida- les dice el castaño serio- sólo les estoy dando un concejo, cuando se trata de espiar y robar información, no puedes permitirte cometer un error, de eso depende que te descubran o no, que te apresen o no- toma aire- incluso de que puedan torturar o hacer cosas mucho peores, sólo quiero que tengan cuidado-
- Cris es nuestra amiga y necesitamos que estén advertidos y tengan claro en lo que se están metiendo - finaliza Bill en un tono parecido al de su pareja.
- Lo peor que nos puede pasar es morir- Dice Frank con ligereza- Pero Cristina saldrá con vida, aunque cueste la nuestra
- Bien- aceptan ambos.
- Lamento interrumpir que apuesten sus vidas por la mía sin preguntarme- empieza a decir Cristina obviamente enfadada por la sobreprotección a la que iba a estar sometida – yo ya he hecho estas cosas, así que agradecería que se preocuparan por ustedes mismos- la abogada silencia con una mirada amenazante a los demás que iban a empezar a protestar, pero a Frank no lo detuvo:
- Cristina, me importa una mierda que ya hallas hecho esto antes, tu seguridad es primero – le advierte.
- ¿Así, y eso se debe a que?- le pregunta- Frank, yo puedo defenderme
-Lo dice alguien que le tiene miedo a los payasos – pregunta irónico – no te hagas la heroína
- No me hago nada – contesta la abogada- si, le tengo miedo a los payasos, ¿y qué?. Eso no me impidió haber metido a al cárcel a más de 30 criminales desde antes de salir de la Universidad-
- Una cosa es un juicio lleno de estirados que no se mancharían con sangre en público a estar espiando y posiblemente tener que pelear por tu vida con criminales del doble que tú-
-¡¿Qué?!-grita Cristina parándose al igual que Frank para quedarse viendo desafiante.
- Cris, cálmate- empieza a decir Bill un poco nervioso ante la reacción de su amiga.
- Bill cállate – le reta en un susurro Alex
- Frank escucha, no sé que te esté pasando pero te aseguro que no necesito que estés sobre mí todo el tiempo y cuando estemos en el teatro más te vale comportarte discretamente y que no te las vallas a dar de héroe, si me golpean que me golpeen, porque ellos también sentirán lo mismo.
- No me dirás que hacer, princesita- protesta Frank- No tienes idea de como reacciono, no tienes idea de como actúo... no tienes idea de quien soy.
Esto último no fue pensado por Frank, solo dicho por él. Guardó la sorpresa que le producía esto, tenía que averiguar que le pasaba.
- Correcto no te conozco, pero no pienso permitir que alguien a quien estoy empezando a apreciar se sacrifique por mi - le responde enfadada dándosela vuelta para tomar un colgador con funda- me voy cambiar al baño-
Frank la mira entrar al lavabo, sin poder ocultar su sorpresa, tras un suspiro rompe a reír, ante la interrogante mirada de los presentes.
- Frankie, ¿Qué...?- comienza a decir Bryan confuso.
- Bien… esto es una guerra, punto anotado por la abogada... pero sigo ganando- Dice el vocalista alegremente- a vestirse muchachos, se nos hace tarde.
Cuando Cristina salió del baño vistiendo un hermoso vestido azul noche que se amarraba a un sólo hombro y termina largo hasta al piso pero con una abertura en el costado contrario al del hombro desnudo se encontró con una imagen irreal: Frank se había peinado el cabello ordenándolo tras sus orejas pero dejando unos pocos mechones que taparan su frente, dándole un aspecto formal pero no de estirado, el traje le quedaba perfecto con el cuello de la camisa abierto, realmente no importaba que se viera algo desordenado, daba un toque sexy, además los regalos que les habían dado Bill Y Alex ya los tenía puesto por lo que la elegancia no se perdía en absoluto.
- Tienes que abrocharte la camisa- le advierte Cristina cuando sale de su estupor acercándose a él para que ella misma se la cerrara y le atara la humita.
- mm... me ahogo- rezonga Frank- No vuelvo a vestirme así, nunca más.
- ¿Y si te casas?- Dice Bryan jugando con la gorra de chofer- aunque lo dudo, Don Juan.
-Si me caso, será una boda... especial- contesta, sin aclarar nada realmente.
-Ya es hora de irnos- interrumpe Ed, jugando con las entradas- debemos analizar el lugar, y ver como procederemos...
- Bien, ¡todos al batimovil!- Dice el vocalista feliz, los demás lo quedan mirando- ¿Qué? siempre quise decir eso, es un sueño de infancia.
El grupo se montó en los dos autos, vale decir, la limusina y el de los agentes. Llegaron al teatro veinte minutos antes de que comience la presentación.
Bien- dice Cristina- Bryan tu estate atento a cualquier cosa; no sabemos si tienen un alto mando, refuerzos o algo aparte del coro que forme la secta y que entren al teatro después de que comience la función, nosotros tres iremos a sentarnos en... ¡palco!- exclama mirando a Frank incrédula.
-¿Qué? ¿Querías galería?- pregunta confundido.
- No es que me queje, pero en estas circunstancias era más recomendable un asiento que no costara más de $200, nadie se fijaría si saliéramos o no, y no es sólo por eso, ¡es que allí se sientan las autoridades! ¡¡¡Le quitaste el asiento al alcalde!!!-
Frank ríe- ¿Te cambia los planes abogada?... yo tengo claro mi proceder
- Yo también Frank, ¡¡pero es el alcalde!!-
- No te preocupes, en el diario saldrá que no pudo ir, pues su señora estaba descompuesta- aclara el chico
-Si, esta bien descompuesta- lanza Bryan.
- No quiero saber- dice Cristina
- Bien, entremos esposa mía- Dice tendiéndole su brazo a la chica- Cochero, quédate en el auto.
Cristina toma el brazo de Frank algo dubitativa:- Será novia o amiga porque yo no tengo ningún anillo Frank - le corrige Cristina enseñándole su mano desnuda- sería extraño ver a unos casados sin anillos -
- Somos muy jóvenes, para estar casados... pero- dice sacando un hermoso anillo y poniéndoselo suavemente en su dedo- esta noche, serás mi prometida.
Cristina sólo aparta mirada algo sonrojada y dice- mejor apurémonos, ya va a comenzar -
Tomaron ubicación en silencio, fundiéndose entre el grupo para no llamar la atención, que por cierto era difícil, pero todos estaban irreconocibles. Edward se situó unos sitios alejados de la pareja de "novios".
Inmediatamente con disimulo comenzaron a mirar el lugar, atendiendo a cada detalle, analizando donde les convenía espiar.
A las 9: 10, salió al escenario el grandioso coro, tomando ubicación entre los aplausos del público.
“Comienza el circo" Piensa Frank dirigiendo una mirada de satisfacción a su compañera.
Cristina lo mira, y asiente: - Mi amor discúlpame, necesito ir al tocador- le dice Cristina en un tono meloso imposible que ella usara en la realidad, minutos más tarde Frank se levanta de su asiento “aparentemente" preocupado por la demora de su "prometida". En los baños de caballeros en mantención que lograron divisar cuando entraron se juntan para una última conversación antes de dirigirse tras bambalinas.
- Bien, creo que debemos actuar... quedan quince minutos antes de que acabe el "réquiem" de Mozart, no habrá otra pausa. Vamos a los camarines ahora- le dice apenas se reúne con la abogada.
- Bien cuando lleguemos a la parte detrás del escenario nos separamos: Frank y yo nos vamos hacia los camarines, mientras que Edward tendrá que subir para cubrirnos - dice Cristina
Frank asiente en silencio. Y usando el microcomunicador, le informa a Edward que comience inmediatamente, este discretamente toma el pasillo opuesto al de sus compañeros.
- En posición- anuncia Ed, en el momento en que sus compañeros ingresaban a los camarines.
- Dentro- informa Frank a los demás- a jugar.
- Cállate y busca algo que nos pueda servir - le ordena Cristina empezando a revisar unos cajones-
El chico comienza a buscar, a diferencia de Cristina, sobre los mesones y en los lugares más inverosímiles posibles.
En el primer camarín no encuentra nada, que a sus ojos les sea útil. Por lo que no pierden el tiempo y continúan la búsqueda en el siguiente camarín, que corresponde a uno de los "ángeles" del coro: Kamael.
Cristina se pone a revisar debajo de los cojines de un sofá de cuero blanco, pero no encuentra anda, se sienta suspirando y en eso ve un pedazo de papel, aparentemente arrancado de una libreta, recitaba algo como: "1/2 noche en la calle Victoria, en el Teatro de las 8 lunas"
-Frank encontré algo interesante- le avisa
El chico deja de inspeccionar, para acercarse a la mujer. Lee la nota en silencio y luego sonríe- tenemos una cita.
Cristina se guarda la nota en el sostén: - es el mejor lugar para guardarla- le dice a Frank que la mira sorprendido
Van al siguiente camarín, correspondiente a otro de los ángeles: Sariel. Frank inmediatamente se dirige a una mesita de noche, lo abrió, pero no había nada anormal, pero una Corazonada le hizo tocar el fondo, que se abrió con la fuerza- Doble fondo, algo hay aquí. - Metió la mano en el angosto espacio, y su mano palpó una superficie pulida y fría, lo sacó, encontrándose con una extraña daga.- ¿Por que la tendría tan oculta?
-Tiene el símbolo- dice cristina en un susurro, también se da cuenta de las piedras que tenía incrustadas eran: amatistas- debe ser importante o algún significado deberá tener. Será mejor que les saques un par de fotos y la guardes - le ordena.
Frank acata las ordenes en silencio, saca las fotos y guarda la daga dentro de la chaqueta.- ¿Pasamos al siguiente camarín o inspeccionamos un poco? …
- Frank cuando te dije que la guardaras me refería a que la devolvieras al compartimiento – lo interrumpe
- No lo haré… tengo un presentimiento...- Dice continuando su búsqueda en un estante repleto de libros.
-Estás loco, se darán cuenta y sabrán que alguien vino a investigar y dado que nosotros somos a los que recientemente han atacado es demasiado obvio, podrían venir tras nosotros sin darnos tiempo para escapar - argumenta seriamente - devuélvela-
- No- dice el rubio, concentrado en el libro que tenía en sus manos, produciéndole una extraña familiaridad.
- Chicos salgan de allí ahora- les advierte Ed por comunicador
- Frank deja eso ahí y vámonos - le pide la abogada tomándolo del brazo
Leigh se encuentra sumergido en ese libro, y no atiende a los llamados.
- Despierta- le empieza a zarandear - ¿acaso no escuchaste a Edward?... -tenemos que irnos ya - le pide en un tono entre nerviosa y decidida
- Ha sido una excelente presentación Sariel- dice una chica rubia a un hombre albino.
- No has estado nada mal – acepta- te veo después Kamael-
- Mierda- dice Frank, reaccionando por fin. Acto seguido los dos infiltrados se meten bajo el escritorio del recién llegado.
"¿Que hacemos ahora?" le pregunta la chica moviendo los labios. El músico la tranquiliza con su mirada, al parecer, sabía que hacer.
Sariel tras un suspiro comenzó a desvestirse, al caer la túnica, pudieron apreciar, el mismo tatuaje ya visto por la abogada en la espalda de él.
"Definitivamente es el símbolo de la secta" piensa Cristina "ahora, que significa"
Mientras, su compañero piensa " ¡Que sea higiénico, por favor!". Por suerte Dios lo escuchó, pues el "ángel" entró al baño a darse una ducha, aprovecharon esto, para salir. Pero el panorama estaba peor, allí frente a ellos, 3 miembros del coro los miraban atentamente.
- Disculpen el haber entrado a aquí -empezó a decir Cristina- pero estaba tan emocionada por conocer personalmente a los "ángeles" de este coro que no pude evitar traspasar un par de reglas, ¿verdad mi amor?- dice con una expresión soñadora al ver a los cantantes frente a ella
Pero antes de que pudiera contestar uno de los coristas habló:
- ¡Vaya! nos volvemos a encontrar preciosura- Esta claro, este tipo es el asesino del padre adoptivo de Cristina
- Tu - dice Cristina dejando de jugar y adoptando un tono de asco al reconocerlo.
-¿Cómo estas perra? supongo que te acuerdas de mi, ¿no?- le pregunta burlón- si no, puedo ayudarte a recordarme-
- No te me acerques maldito cerdo- le advierte rabiosa.
Frank mira al sujeto y luego a Cristina- él fue....
- Tu novio - ríe el "ángel" - debo felicitarte amigo, tienes a una puta con muy buen culo, debe ser genial abrirle las piernas de noche
-¿Que quieres estúpido?- Pregunta Frank serio.
- Yo nada...- vuelve a reír - más bien yo debería preguntarles eso a ustedes-
-¿Qué hacen aquí? - pregunta otro de los que se encontraban en la habitación
- Otro día platicamos... nosotros ya nos vamos- Dice el músico, pero les cierran el paso- ¿Porque no podemos hacer esto fácil?
-Yo me pregunto lo mismo - dice una voz saliendo de la ducha- Tan sólo debe entregarnos la piedra que debe de tener en su cuello Sr. Leigh
"Ya sabía yo que esto no saldría bien" Piensa.- ¿Para que la quieres?- Pregunta simulando estar relajado y despreocupado.
Eso es algo que no es de su incumbencia - responde tranquilamente el albino que se encontraba con sólo una toalla alrededor de su cintura.
- Claro que es de mi incumbencia, tiene mucho valor para mi- Contesta rodeando con su mano la piedra, para luego sonreír- Pero veo que para ustedes también.
- Repito no es algo que le interese Sr. Leigh usted no sabe lo que tiene entre las manos-
- Así será, pero para obtenerla tendrán que pasar sobre mi cadáver.
- Si no hay otra opción - acepta el albino - chicos quítensela.
- Bueno Cristina… tendré que probar estos juguetitos...- Dice usando el "reloj" contra tres de los sectistas que se le acercaban
- No eres el único- le avisa golpeando el tacón de su zapato y empezando a sacarse un arete.
- ¡Malditos herejes!- grita Sariel mientras ve como desmayan a sus subordinados.
- Abre la boca y hago explotar este cuarto - le advierte Cristina- y contigo adentro
- ¿Con qué si se puede saber?- pregunta
- Espera… ¿No queremos destruir el teatro o si?-
- La bomba es potente pero no en demasiado, Alex y Bill jamás me daría algo así, bueno tal vez Bill... pero ese no es el punto - dice Cristina- en fin tu quisiste saber - agrega dirigiéndose a Sariel - Frank nos vamos ya - ordena empujándolo a la salida, segundos después lanza el aro contra la puerta y la bomba detona.
- ¡Estas loca!- le reta Frank
- No, es la perfecta distracción - le responde arrogante.
- ¿Distracción?... por muy pequeña que fuera esa explosión, ¡era suficiente para quemar ese maldito libro!
- ¿Y que tenía que era tan importante?- le pregunta Cristina
- ¿Chicos están bien? - pregunta Edward acercandoseles- ¿Qué fue ese ruido?
- Si Edward, estamos bien, nos encontramos en la salida; el ruidito fue una pequeña distracción, nos vemos afuera- le responde Cristina ignorando a Frank.
Ed mira a Frank sin entender a lo que este le mira exasperado
- La detesto sabes ¡la odio!- Para luego salir, seguido de el bajista.
- Por supuesto - contesta Ed sin tomarle realmente importancia
Afuera se reúne todo el grupo, Frankie del peor humor se desabotona la camisa, tirando la huma al suelo.
- ¿Como nos fue?- Pregunta Bryan, saliendo del auto.
-No fue un desastre total - dice Cristina
- Si... pudo ser peor- Continúa secamente su compañero, para luego agregar- Tengo cosas que hacer, nos vemos mañana.- Y comenzó a caminar, con las manos en los bolsillos alejándose del grupo.
- y Ahora que le pasa a Frank - pregunta Bryan
- Nada - responde Cristina- nos vamos
- Ok… suban a bordo - exclama Bryan.
- Espera un segundo - Cristina saca su celular y marca un número Conocido: "chicos ya pueden irse a dar el lote a su casa, les dije que no iba a pasar nada" obviamente llamaba a Bill y Alex y corta rápidamente- ahora si nos podemos ir-
Frank caminaba sin rumbo, por la ciudad, pensando en lo que había pasado, y en lo que el futuro le traía.
“James, James… mira como se ha complicado nuestras vidas, ojalá pudieras decirme que pasa… nadie entiende que algo esta sucediendo conmigo, ni siquiera yo lo entiendo… por favor, pase lo que pase, no me abandones”.
Y se sentó afuera de una vieja iglesia, en ese momento comenzaron a repicar las campanas de medianoche. Sacó la extraña daga que robo de la habitación del “ángel” y comenzó a jugar con ella.
- No se por que se me hace familiar- murmuró para si, pasando la afilada hoja por la palma de su mano, para luego envainarla y volverla a guardar.
El vocalista no tenía la menor intención de volver esa noche a su casa, en ese momento, lo único que quería hacer era escapar.
Miraba la luna distraídamente, cuando un sujeto con una larga chaqueta se paró delante de él.
- Buenas noches, Sr. Leigh- Dijo sacándose la capucha.
- ¡Sariel!- Exclamó el chico, mirando sorprendido al albino.
- Es una bonita noche, ¿no cree?- Continuó amable, sentándose a su lado.
El músico estaba muy cansado y un poco frustrado, por lo que permaneció allí sin dejar de mirar la luna.
- Te noto confundido…- murmuró Sariel.
- Si, parece que eres el único en notarlo.
- Quizás tus amigos tienen miedo.
Frank lo miro con el ceño fruncido- ¿Y por qué?
- Por que se están metiendo en un juego antiguo y peligroso… y, por que estas actuando extraño.
- Si… ¿Por qué estás aquí?
- Supuse que querías despejarte y desahogarte.
Leigh lo miró con desconfianza.
- Hace un par de horas me querías matar y quitarme el collar… ¿y ahora conversas, de buena gente conmigo?
El albino lo miro sonriendo.
- Ahora solo soy un hombre más, no trataré de matarte ni mucho menos.- Luego fijó la vista en el firmamento- Tu padre fue un gran hombre… pero murió intentando hacer lo que consideraba correcto. Ahora tú y tus amigos se han metido en este juego, piensen bien lo que quieren… lo que les parece correcto, no es necesariamente bueno.- Sariel se puso de pie, volviendo a ponerse la capucha.- Es hora de volver, nos veremos señor Leigh.
- ¡Oye!- dijo parándose- Gracias…
El albino lo miro y sonrió brevemente.
- Toma- Dijo lanzándole los restos del libro que estuvo viendo Frank. Y sin esperar respuesta se alejó hasta perderse en la oscuridad.
El vocalista miró el libro un poco quemado que tenía en las manos.
- Ahora no entiendo nada… ¡ni siquiera quien es mi enemigo!- Exclamó, y tras un suspiró comenzó a andar- Es hora de volver a casa.

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